lunes, 16 de marzo de 2009

La crisis está en la mente


Si tomamos por ejemplo los diarios vemos que la palabra crisis se encuentra inserta entre “quiebra, despidos, caída global, golpe fuerte, baja, negativo, derrumbe, problemas”.

Culturalmente tomamos la palabra crisis con acepciones negativas, catastróficas, que ponen en riesgo nuestra estabilidad emocional, familiar, personal, profesional, empresarial.

Uno mira la televisión o lee diarios y no deja de escuchar un bombardeo de repercusiones desgraciadas en el mundo.

Desde siempre sabemos con las buenas noticias no venden, sin embargo seguimos “disfrutando” de ver y escuchar una y otra vez y en todos los medios a nuestro alcance, lo mal que le va y la va a ir al mundo y por supuesto, a nosotros.

Nuestra cultura, desarrollada principalmente para mantener el status quo entre poderosos y subordinados, dedica una gran cantidad de tiempo, espacio y recursos para transmitir que no tenemos poder para modificar las realidades hacia un contexto más positivo, sesgando los elementos positivos de la crisis.

Durante las crisis sólo hay un traslado de dinero de unas manos a otras manos.

En la siguiente definición de crisis existen dos elementos y no uno:

Se define “como crisis a un momento de ruptura en el funcionamiento de un sistema, un cambio cualitativo en sentido positivo o negativo”

Podría definirse la crisis como una turbulencia o perturbación importante de los sistemas que puede llegar a poner en peligro su propia existencia aunque en otros casos le permite a éste recomponerse, desechar componentes y comportamientos nocivos e incorporar innovaciones salvadoras.

En el primer caso la crisis lleva a la decadencia y luego al colapso. En el segundo a la recomposición más eficaz o durable.

Ya no existe una sólo camino de salida a la crisis, sino que claramente se bifurca en dos. Uno de creación y otro de ruina.

Es decir que depende de nuestra mirada y nuestra actitud y por sobre todas las cosas del énfasis que le coloquemos al aspecto que elijamos, el rumbo hacia donde dirigiremos nuestra “suerte”.

Aún en nuestras crisis de crecimiento existen dos caminos. Por ejemplo: el pase de la adolescencia a la adultez, puede superarse adecuadamente llevando a una vida adulta sana o no superarla y llevarnos a alguna psicopatía.

En general, como marqué anteriormente, la buena noticia no vende, de todas formas perdidos entre algunas notas aparecen informaciones positivas como las que siguen:

• Por la crisis, la compra-venta de joyas vive su propio boom


• EL DIAGNOSTICO DEL GRUPO PAMPA SUR: Pese a la crisis, ven ventajas en el comercio del agro con China

De hecho durante la crisis del 2001, mientras el país se incendiaba, Ricky Sarkany, en una entrevista televisiva recordando ese tiempo, dice que allí percibió cuatro oportunidades:

• El 3 a 1 generaba el turismo oportunista de los países vecinos Y la artesanía de cuero de la Argentina es un objeto valioso en el exterior.
• El argentino que compraba en el exterior y dejó de viajar. El zapato es un artículo de primera necesidad.
• El tercer cliente fue el que estaba invadido por productos que entraban masivamente del exterior, que se cortaron de un día para otro, y que tenía que sustituir las importaciones.
• Por último, estaban los clientes del mundo entero. El desafío era exportar. Atacamos todos esos frentes. Aprovechando la oleada de turistas de naciones limítrofes, que nos hicieron conocidos en sus países y salimos a esas mercados", explica el diseñador

En toda época y en toda crisis hay gente que hace negocios donde nadie los ve, porque se encuentran demasiado ocupados viendo los aspectos negativos.

Según la ley de atracción, atraemos a nuestra vida lo que focalizamos.

En otro blog leí acertadamente que si creemos que las cosas van mal, tomaremos decisiones que no tomaríamos si no pensásemos eso, con lo cual el resultado es que las cosas acaban yendo mal, pero solo por que las decisiones que hemos tomado no eran acertadas por una única razón: el miedo.

Debemos despojarnos de los miedos, tratar de dejar de estar inmersos entre tanta negatividad, comenzar a ver que cosas podría aprovechar de esta crisis.
Tal vez mejorar aspectos negativos que estaban tapados por la abundancia en épocas de bonanza.
Quizás optimizar procesos ineficientes que antes no importaban demasiado pero hoy se vuelven neurálgicos para mi futuro
Quizás capacitarme en mis áreas fuertes para destacarme del resto y hacerme irremplazable.

Debemos despojarnos de los miedos, para dejar de ver la crisis y comenzar a ver la oportunidad.