La navidad desde niños siempre fue sinónimo de ilusión, expectativa, deseo de ver nuestros pedidos cumplidos, el esperar que aquello que soñamos se haga realidad en nuestras vidas y tomara forma material.
En esos tiempos de niños generalmente lo que deseábamos eran determinados juguetes que ansiábamos para poder jugar con nuestros amigos al día siguiente.
El tiempo pasó y muchos nos desilusionamos a medias al decirnos algunas personas que ese Papá Noel tenía forma humana y que en realidad eran nuestros padres y familiares los que colocaban los regalos en los árboles decorados, y allí también muchos entendimos porque lo que pedíamos muchas veces no era cumplido, debido a que entre las posibilidades económicas de muchas familias con respecto a lo que pedíamos marcaba un brecha insalvable.
Hoy en nuestras vidas existe una nueva oportunidad de retomar nuestros sueños más profundos, la alegría, la ilusión, la expectativa y el deseo de materializar nuestros anhelos y ver reverdecer nuestra esperanza.
Llegó el tiempo de decorar nuestro árbol interno, llenarlo de colores y de luces, adornarlo con moños y cintas de colores, borlas y cartas de deseos.
De encender las luces que rodeen nuestra vida y que asombren a aquellos que puedan ver en nosotros esa estrella que corona nuestra vida, que ya no será fugaz sino permanente.
Hoy tenemos una nueva oportunidad, un renacimiento, la posibilidad de la fe en nosotros mismos renovada, y la emoción ante la vida que nos abre sus puertas.
Hoy entendemos que aquellos que nos dijeron que Papá Noel no existía, mentían, no sabían de lo que hablaban.
Aquellos que trataron de convencernos de que todo dependía de nuestros padres y de nuestro entorno, y que ese mundo fantástico nunca se convertiría en realidad, que se trataba de una mentira piadosa sólo para que pudiéramos disfrutar algunos contados años de una pequeña fantasía, hoy descubrimos que fallaron. Se equivocaron enormemente.
Papá Noel existe, el que puede hacer los sueños realidad, el que si le pedimos lo que deseamos puede materializarlo, el que disfruta de nuestra alegría, el que sigue amando a nuestro niño interior que quiere salir a la luz, el que quiere que mantengamos la emoción y nuestra capacidad de asombro, el que puede hacer de lo imposible que todo sea posible, el que nos devuelve la fe en que todo podemos lograrlo.
Papá Noel existe, y está dentro tuyo. Felicidades al fin lo hemos encontrado. Ojalá puedas verlo y disfrutarlo…
Te deseo las mejores Felices Fiestas de tu vida.
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