jueves, 12 de febrero de 2015

ESTILOS PERSONALES EN EL TRABAJO EN EQUIPO

Trabajar en equipo tiene grandes beneficios y ventajas, todos conocemos historias y hemos sido testigos o parte de los logros y los avances de los equipos excelentes. Los equipos eficientes son unidos. Muchas veces hemos realizado una exhaustiva e inmejorable selección, las personas que hemos elegido y componen el grupo de trabajo poseen impecables antecedentes y son las mejores en su puesto. De hecho analizando individualmente sus conocimientos, habilidades y actitudes deberíamos sentirnos más que conformes. Sin embargo, al tiempo se comienzan a advertir enfrentamientos, aburrimiento cuando realizan las tareas, frustraciones, señalamientos, quejas internas, tentativas de renuncias, todos síntomas y claros indicativos de que la dinámica de equipo no funciona como tal. Una de las características de un equipo ineficiente es la falta de unidad y cohesión. Muchas, diría la mayoría, de las veces en que un integrante de una organización que es la persona adecuada para llevar adelante una tarea deja la organización o se encuentra por debajo de sus posibilidades, se debe a diferencias de estilos de comportamiento con sus compañeros o con su líder, que al no ser entendida y comprendida de esta manera se lee como si fuera un “problema personal” entre las partes, cuando sólo es una forma diferente de estilo de comportamiento. Al comprenderse las diferencias de estilos es mucho más fácil lograr asignar tareas específicas y lograr entendimientos desde las bases de esas diferencias y hasta potenciar esa diversidad positivamente en beneficio del equipo. Un equipo o un líder que no puede comprender y asimilar para su provecho distintos estilos de comportamiento pierde grandes herramientas para responder adecuadamente a las múltiples situaciones que se plantean para los cuales algunos de esos estilos se vuelve indispensable. Este riesgo está siempre latente ya que a todos nos gusta vincularnos con personas que tienen nuestro mismo modo de actuar y sus formas son similares a las nuestras. Imaginemos ahora un equipo en que se necesita una respuesta urgente en el cual todos los integrantes sean tan analíticos que necesiten tiempo para pensar para tomar una decisión. U otro en el que todos son tan expeditivos e intuitivos que no posean ningún integrante que pueda pensar profundamente los pro y los contra de tomar una decisión basada en datos concretos. Todos los equipos tienden a integrarse con personas que se les parecen y de estilos similares, convirtiéndose en expulsores de estilos que no se le asemejan, perdiendo herramientas fundamentales para actuar adecuadamente en situaciones en que ese estilo eliminado es absolutamente necesario. Uno podría pensar que en el equipo propio no sucede, cuando esta situación se verifica en la mayoría de los equipos analizados. Identificar las características de los distintos estilos de comportamiento de las personas que componen el equipo, cuales son los motivadores que hacen que éstos se muevan en la dirección correcta, cuál es su modo de comunicarse, qué esperan de su líder y sus compañeros de trabajo y por sobre todo cómo lo esperan, que aspectos son esperables de su accionar y cuáles no, qué tareas son más favorables a su estilo y cuáles no, si son más proactivos o reactivos, cómo manejan sus tiempos, cómo actúan cuando todo alrededor es favorable y cómo lo hacen cuando se encuentran bajo mínima presión o un conflicto grave, son aspectos fundamentales para la buena comunicación y entendimiento que lleven a un menor estrés en sus tareas, generen un clima propicio y motivador para el trabajo y eleven los resultados esperados en la consecución de los objetivos del equipo y organizacionales. Que un líder conozca los estilos de los liderados, que los liderados conozcan el estilo de cada uno de sus compañeros, y que también conozcan el de su líder es esencial para un correcto funcionamiento de un equipo con el fin de alcanzar el máximo potencial. Les ayuda a entender a las personas, a trabajar gestionando de una manera más efectiva la motivación, orientado a mejorar y obtener de ellos su potencial, acrecentando asociaciones que hacen posible la alineación de objetivos, ofreciendo un camino rápido, efectivo hacia el alto rendimiento de las personas y de los equipos. Si esto se lleva a cabo nos ayudará a: • Conseguir superar obstáculos personales entre los integrantes del equipo que afectan el logro resultados óptimos. • Aclarar y comprender cuáles son las maneras de ser de la gente y así mejorar las relaciones y la motivación. • Aumentar las habilidades personales de comunicación con los distintos estilos. • Mejorar las estrategias de resolución de conflictos. • Actuar de manera más eficaz ante situaciones de cambio y/o de estrés. • Reducir los comportamientos no efectivos y enfocarse en las estrategias que funcionan. Y por supuesto trabajar con menores niveles de estrés y más eficientemente.

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