domingo, 8 de febrero de 2009

¿que camino seguir?


En algunos momentos de nuestra vida nos chocamos con la triste realidad de que estamos atados a una forma conformista de vida, aún no habiendo alcanzado el potencial al que estamos destinados.

Pensamos que bueno, tenemos relativamente suficiente y con esto medianamente sentirnos satisfechos.

De hecho, ¿si muchos envidiarían la posición que tenemos actualmente (personal, familiar, laboral, profesional, etc.), porqué deberíamos cuestionarla nosotros?

Enviamos nuestros hijos al colegio que deseamos, tenemos una buena obra social, la casa en la que vivimos no es la que soñamos, pero es muy bonita.

De repente estas situaciones comienzan a cambiar, debemos cambiar a nuestros hijos de colegio porque las cuotas encarecen, pero bueno, igual pueden seguir estudiando. Bajamos a una categoría más baja de obra social, pero por lo menos no debemos hacernos atender en un hospital que es mucho peor.

No podemos comprar la casa de nuestros sueños pero por ahora podemos mantener la que tenemos.

La conformidad es un mal endémico de la época. Muchos dichos populares apuntan a esto “más vale pájaro en mano que cien volando” es un ejemplo de ello.

En lugar de seguir el pájaro que queremos con el plumaje colorido que deseamos, nos conformamos con aquel que pudimos conseguir, aunque no nos satisfaga totalmente.

Pero mientras tengas la mano ocupada sosteniendo ese pajarraco, jamás podrás atrapar aquel que tú deseas y te haría feliz tener.

Muchos de nosotros hemos pasado o nos encontramos pasando por esta situación, y aquel que diga que no, nunca podrá cambiar su destino, y seguirá mirando al costado del camino observando como otros logran sus sueños mientras ellos siguen durmiendo.

El costo de no abrir los ojos lo asumimos nosotros mismo. Pensamos que poniendo pretextos o excusas ante los demás, con eso salvamos nuestra estima, pero no nos salva de pagar el precio con nuestra propia vida, cuyo tiempo sigue pasando, y en lugar de vivir seguimos sobreviviendo.

Date cuenta de que si comienzas a abrir los ojos de tu mente y de tu alma podrás abrir una nueva puerta hacia un futuro más dichoso para ser vivido.

Deja de culpar a la vida, a las personas que te rodean, al destino o a Dios, y empieza a responsabilizarte de lo que eliges, no para culparte, sino para comenzar desde allí a saber que TU eres el único que puede cambiar tu estrella. Y si te decides, lo harás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario