
Muchos de nosotros evaluamos nuestro futuro en base a nuestro pasado. Lo pintamos con el mismo color. Si nuestro pasado fue negro, el futuro debe ser del mismo color o azabache. Otros apenas podemos tener la esperanza de que sea un poco mejor, es decir gris. Pero esto es sólo un pensamiento.
Las personas que han logrado las cosas más extraordinarias no han tenido experiencias mejores que las nuestras, de hecho han sido mucho más traumáticas que las que hemos vivido nosotros, sin embargo ellas les han sacado fuerzas de su interior para vencerlas y superarlas.
No puedo expandirme mucho aquí, pero te recomiendo que leas el libro “Mi primer millón” de Poissant-Godefroy, en la que cuentan las historias de Ford, Hilton, Ray Kroc, Honda, Disney, Onassis, Rockefeller entre otros, quienes han pasado por infancias complejas, pobres, miserables, pero que han sabido tomar el control de sus destinos y torcer sus historias y las de muchas personas más, influyendo e impactando a todo el mundo con lo que han logrado.
Es falsa la creencia popular de “que el pasado nos condena”, de hecho, el nuestro pasado puede convertirse en el trampolín que nos ayude a saltar y romper nuestro techo de cristal, y pasar al siguiente nivel.
Una canción del grupo Serú Girán canta “aunque te abraces a la luna, aunque te acuestes con el sol, no hay más estrellas que las que dejes brillar, tendrá el cielo tu color”.
Tu decides la cantidad de estrellas que tendrá tu cielo, tu decides el color que quieres darle a tu vida. Nada ni nadie puede ponerle límite a tu sueño, sólo tu mismo.
Tus pensamientos son los que dictan tus palabras, y tus palabras son las que movilizan tus acciones.
No puedes dejar que las experiencias pasadas marquen tu futuro, ni siquiera las más traumáticas, porque eso significa que sigues preso de ellas, y tú debes enseñorearte del control de tu existencia.
Las experiencias negativas pasadas, que en su momento creíste que eran pruebas insuperables deben servirte para que comprendas que pudiste vencerlas, y que tienes la fortaleza para superar aquellas que también hoy están presentes en tu camino.
Las experiencias positivas deben inspirarte hacia nuevos logros.
Pero si miras permanentemente para atrás, no puedes ver hacia donde te estás dirigiendo y corres el riesgo de caer en un nuevo pozo que podrías evitar si has aprendido algo de tu pasado.
Amigate con tu pasado. Perdona y perdónate. Libera y libérate. Suelta y suéltate, porque sólo desatando la cuerda que te ata a él es como vas a conseguir avanzar hacia lo mejor de tu vida.
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