El hombre que escupió a Buda:
“En una ocasión, un hombre se acercó a Buda e, imprevisiblemente, sin decir palabra, le escupió a la cara. Sus discípulos, por supuesto, se enfurecieron.
Ananda, el discípulo más cercano, dijo dirigiéndose a Buda:
- ¡Dame permiso para que le enseñe a este hombre lo que acaba de hacer!
Buda se limpió la cara con serenidad y dijo a Ananda:
- No. Yo hablaré con él.
Y uniendo las palmas de sus manos en señal de reverencia, habló de esta manera al hombre.
- Gracias. Has creado con tu actitud una situación para comprobar si todavía puede invadirme la ira. Y no puede. Te estoy tremendamente agradecido.
También has creado un contexto para Ananda; esto le permitirá ver que todavía puede invadirlo la ira.
¡Muchas gracias! ¡Te estamos muy agradecidos! Y queremos hacerte una invitación. Por favor, siempre que sientas el imperioso deseo de escupir a alguien, piensa que puedes venir a nosotros.
Fue una conmoción tan grande para aquel hombre... No podía dar crédito a sus oídos. No podía creer lo que estaba sucediendo. Había venido para provocar la ira de Buda y había fracasado.
Aquella noche no pudo dormir, estuvo dando vueltas en la cama y no pudo conciliar el sueño.
Los pensamientos lo perseguían continuamente. Había escupido a la cara de Buda y éste había permanecido tan sereno, tan en calma como lo había estado antes, como si no hubiera sucedido nada...
A la mañana siguiente, muy temprano, volvió precipitado, se postró a los pies de Buda y dijo:
- Por favor, perdóname por lo de ayer. No he podido dormir en toda la noche.
Buda respondió:
- Yo no te puedo perdonar porque para ello debería haberme enojado y eso nunca ha sucedido.
Ha pasado un día desde ayer, te aseguro que no hay nada en ti que deba perdonar.
Si tú necesitas perdón, ve con Ananda; échate a sus pies y pídele que te perdone. Él lo disfrutará.”
Debemos aprender a ser libres de la gente. No debemos permitir que lo bueno o lo malo de la gente nos te toque.
Cuando alguien diga algo bueno de nosotros tenemos que esforzarnos porque eso no llegue a envanecernos, para que cuando llegue el día en que la misma persona hable algo malo de nosotros tampoco nos sintamos humillados.
Si estamos pendientes de la aprobación de los demás, cuando éstos nos la nieguen, nos convertiremos en monos en busca de la galleta, haciendo monerías para conseguir un poco de lo que necesitamos, y ya no seremos dueños de nuestro destino, sino esclavos de la validación externa.
Tenemos que hacer que nuestras palabras internas sean más fuertes que las palabras externas.
Entonces no seremos esclavos del afuera, seremos dueños de nosotros mismos.
Mi deseo como creador de este blog, es que si bien no cambiará tu vida de la noche a la mañana, pueda despertar tu interés en alcanzar tu máximo potencial, ayudando a que te reencuentres con tu mejor actitud, redescubrir tus sueños y avanzar hacia ellos. Espero te sea de utilidad y tu comentario será siempre enriquecedor. Con cariño, Alejandro email: viajehaciaelexito@gmail.com
viernes, 25 de junio de 2010
miércoles, 16 de junio de 2010
Definiendo nuestra vida
Me resisto a pensar que la vida es trabajar, comer, dormir, criar hijos, pagar impuestos, jubilarse y morirse, el ser sólo un engranaje de la máquina donde uno se desgasta y se muere y nace otro engranaje que crece y reemplaza al desgastado.
Albert Einstein dijo “Dios no juega a los dados” y yo creo que hay un objetivo en la vida de cada uno.
Cuando se dice que somos únicos e irrepetibles, que ninguno es igual a otro es que cada uno tiene una particularidad, un talento único para desarrollar indispensable para sobresalir, ser útil y dejar una marca única.
El tema es que el sistema, ese engranaje de la máquina que es la sociedad, necesita tornillos, tuercas, arandelas humanas para funcionar y necesita aplastar expectativas, sueños, para poder lograr su propio propósito, sin importar si las personas cumplen sus fines o no.
Creo que tenemos que aprender a despertar, como Neo en la película “matrix”, que si uno la mira con otros ojos su mensaje es mucho más profundo que una simple película de ciencia ficción.
Nuestra vida siempre está conducida, guiada, controlada por algo. Muchas veces lo que nos controla es un problema, una presión, una fecha. También puede ser un dolor, un recuerdo o un miedo o una culpa. Otras por simple autoestima o necesidad de sentirse aprobadas (por los padres, por la familia, por la sociedad, por lo amigos, grupos de presión, etc.).
Estas emociones se transforman en acciones. Desde allí tomamos las decisiones y hacemos lo que hacemos.
Cuando descubrimos cuál es el propósito de nuestra vida, el significado cambia radicalmente. “Cuando la vida tiene significado usted puede enfrentar cualquier cosa, cuando no lo tiene todo es insoportable”.
Cuando uno siente que no vive sino que sobrevive, que está tratando de ser algo que ni siquiera sabe que es, siente que está fracasando. Si sabe hacia dónde va, siempre sentimos que la vida fluye para nosotros.
El optimismo nace de tener un propósito, y ser optimista es tan necesario y sano para la vida de uno como el aire o el agua.
Tener un propósito es la fórmula de la felicidad. La felicidad no es un momento, es una actitud hacia la vida, y esta hace que la vida tenga un verdadero sentido. Por supuesto no todos los momentos son buenos, pero todos tienen un valor necesario, un sentido en el camino que seguimos.
Conocer el propósito simplifica nuestras vidas, hace más fáciles las decisiones. Marca con claridad lo que debemos y lo que no debemos hacer, que actividades son esenciales y cuáles no. Si un propósito claro no tenemos fundamento para tomar decisiones, tratamos de hacer demasiado y esto provoca cansancio, stress y conflictos.
Cuando conocemos el propósito concentramos esfuerzos, nos hacemos más efectivos al ser selectivos.
Sin un propósito seguiremos siempre cambiando de trabajo, de negocios, de relaciones, esperando que cada cambio llene un vacío interno.
Actividad no tiene nada que ver con productividad. Podemos est
ar ocupados todo el tiempo y estar desperdiciando todo ese tiempo. Nada genera más energía que el tener un objetivo claro de vida.
Enfocarse en el propósito de nuestra vida es fundamental para lograr la felicidad en nuestra vida y para todo nuestro entorno.
Albert Einstein dijo “Dios no juega a los dados” y yo creo que hay un objetivo en la vida de cada uno.
Cuando se dice que somos únicos e irrepetibles, que ninguno es igual a otro es que cada uno tiene una particularidad, un talento único para desarrollar indispensable para sobresalir, ser útil y dejar una marca única.
El tema es que el sistema, ese engranaje de la máquina que es la sociedad, necesita tornillos, tuercas, arandelas humanas para funcionar y necesita aplastar expectativas, sueños, para poder lograr su propio propósito, sin importar si las personas cumplen sus fines o no.
Creo que tenemos que aprender a despertar, como Neo en la película “matrix”, que si uno la mira con otros ojos su mensaje es mucho más profundo que una simple película de ciencia ficción.
Nuestra vida siempre está conducida, guiada, controlada por algo. Muchas veces lo que nos controla es un problema, una presión, una fecha. También puede ser un dolor, un recuerdo o un miedo o una culpa. Otras por simple autoestima o necesidad de sentirse aprobadas (por los padres, por la familia, por la sociedad, por lo amigos, grupos de presión, etc.).
Estas emociones se transforman en acciones. Desde allí tomamos las decisiones y hacemos lo que hacemos.
Cuando descubrimos cuál es el propósito de nuestra vida, el significado cambia radicalmente. “Cuando la vida tiene significado usted puede enfrentar cualquier cosa, cuando no lo tiene todo es insoportable”.
Cuando uno siente que no vive sino que sobrevive, que está tratando de ser algo que ni siquiera sabe que es, siente que está fracasando. Si sabe hacia dónde va, siempre sentimos que la vida fluye para nosotros.
El optimismo nace de tener un propósito, y ser optimista es tan necesario y sano para la vida de uno como el aire o el agua.
Tener un propósito es la fórmula de la felicidad. La felicidad no es un momento, es una actitud hacia la vida, y esta hace que la vida tenga un verdadero sentido. Por supuesto no todos los momentos son buenos, pero todos tienen un valor necesario, un sentido en el camino que seguimos.
Conocer el propósito simplifica nuestras vidas, hace más fáciles las decisiones. Marca con claridad lo que debemos y lo que no debemos hacer, que actividades son esenciales y cuáles no. Si un propósito claro no tenemos fundamento para tomar decisiones, tratamos de hacer demasiado y esto provoca cansancio, stress y conflictos.
Cuando conocemos el propósito concentramos esfuerzos, nos hacemos más efectivos al ser selectivos.
Sin un propósito seguiremos siempre cambiando de trabajo, de negocios, de relaciones, esperando que cada cambio llene un vacío interno.
Actividad no tiene nada que ver con productividad. Podemos est
ar ocupados todo el tiempo y estar desperdiciando todo ese tiempo. Nada genera más energía que el tener un objetivo claro de vida.
Enfocarse en el propósito de nuestra vida es fundamental para lograr la felicidad en nuestra vida y para todo nuestro entorno.
Etiquetas:
Definiendo nuestra vida
martes, 15 de junio de 2010
El propósito de nuestra vida
Uno nació con un propósito esencial. Lo llamamos sueño, el objeto de nuestra vida, destino, fin, Y una cantidad de palabras más.
Para el cumplimento de ese sueño poseemos fortalezas que ya están en nuestro interior, al principio como un embrión inicial que encierra un grupo de habilidades innatas, que en la vida diaria nombramos como “yo tengo facilidad para….” Y que otros nombran también como “vos naciste para esto” “esto es lo tuyo”, ya que los demás pueden ver con más facilidad que nosotros aquello que nosotros nos negamos a ver porque muchas veces tomamos decisiones contradicen decididamente nuestro potencial.
Nos dejamos llevar por cuestiones accesorias (el dinero, los mandatos familiares, lo que queda bien, etc.) y digo accesorias no porque no sean importantes, sino porque en realidad cuando tomamos las decisiones correctas, que están en línea con nuestro propósito principal, los complementos llegan, y generalmente en mayor cantidad y calidad que habiendo elegido por lo secundario.
Para ver lo que no vemos, los demás muchas veces pueden servirnos de guía. Aquello para los que los demás reclaman nuestra presencia, nos buscan y piden nuestra ayuda en general, es un buen indicio para descubrir nuestro punto fuerte, nuestro don principal. Por algo nos buscan, y es porque somos buenos en ello, y si somos buenos, es porque es parte de nuestra pasión.
Es muy factible que en algo que hayas desarrollado, capacitado y practicado hoy puedas ser bueno, pero bien dice el dicho “lo bueno es enemigo de lo excelente”, por lo cual si estás haciendo algo bien, pero no es tu pasión, estás desaprovechando gran parte del potencial que sería aprovechable en aquello que podrías ser excelente, único.
El haber logrado el “éxito”, si es que así podemos llamarlo, aunque lo dudo, en algún área que desarrollamos actualmente, no quiere decir haber cumplido con “nuestro propósito de vida”.
El propósito tiene que ver con una instancia donde se unen cuerpo, mente y alma. Donde nos sentimos plenos y percibimos que nuestra vida no es haber sido un número más que pasó sin pena ni gloria, el haber ocupado un puesto que cuando no estemos otro más lo ocupará y todo seguirá igual, sino que significa marcar un camino, un surco que seguirán otros, dejando un legado.
Muchas personas cuando se habla de propósito lo vinculan solamente de acciones sociales o espirituales, trabajar para Ong o entidades voluntarias y solidarias. Aunque muchas veces es así no necesariamente debe serlo.
Vilas marcó el camino de muchos tenistas, Fangio el de muchos automovilistas, Ford el de muchos empresarios, Houdini el de muchos magos.
Todos ellos cumplieron sus propósitos y marcaron la vida de muchas personas, y no realizaron enteramente acciones sociales directamente, pero si tocaron y ayudaron a modificar el rumbo de muchas vidas y mostraron que se pudo, se puede y se podrá alcanzar todos los sueños sin ser solamente “contadores o abogados”.
El secreto es que todos tenemos una característica que nos hace “únicos” y lo mejor que podemos hacer es elevar esa característica, desarrollarla y hacernos indispensables para los demás en este punto.
Muchos de nosotros caminamos y avanzamos en el camino de nuestros años hasta que llega un punto donde descubrimos un cartel de “calle cerrada”. Esto sucede muchas entre los 30 y 40 años, donde hacemos un balance “automático” e interiormente sentimos una voz que nos dice “no es por aquí”.
Sentimos el peso de tener que desandar el camino y comenzar nuevamente, como cuando seguíamos los laberintos que estaban en las páginas de las revistas infantiles cuando éramos chicos y veíamos que la línea que marcábamos no llevaba a ningún lado y debíamos volver a la entrada y comenzar a marcar nuevamente.
Algunos tratábamos de “hacer alguna trampita” marcando con nuestra lapicera comenzando desde la salida del laberinto, siguiendo hacia atrás para terminar en la entrada y así teníamos resuelto el tema.
Y esa es una buena solución. ¿Dónde te gustaría estar cuando llegues a la salida? Y desde allí debes desandar el camino para saber qué camino debes caminar para llegar hasta allí y seguirlo. Esa es tu ruta, y si quieres llegar a cumplir tu meta al final debes empezar “YA”.
“Empiezo mañana” generalmente es no empezar nunca. Esperar sólo te hace perder más tienpo y te lleva a ningún lado, solo te deja donde hoy estás. Si hay un momento para empezar a hacer algo hay uno solo momento, HOY.
Para el cumplimento de ese sueño poseemos fortalezas que ya están en nuestro interior, al principio como un embrión inicial que encierra un grupo de habilidades innatas, que en la vida diaria nombramos como “yo tengo facilidad para….” Y que otros nombran también como “vos naciste para esto” “esto es lo tuyo”, ya que los demás pueden ver con más facilidad que nosotros aquello que nosotros nos negamos a ver porque muchas veces tomamos decisiones contradicen decididamente nuestro potencial.
Nos dejamos llevar por cuestiones accesorias (el dinero, los mandatos familiares, lo que queda bien, etc.) y digo accesorias no porque no sean importantes, sino porque en realidad cuando tomamos las decisiones correctas, que están en línea con nuestro propósito principal, los complementos llegan, y generalmente en mayor cantidad y calidad que habiendo elegido por lo secundario.
Para ver lo que no vemos, los demás muchas veces pueden servirnos de guía. Aquello para los que los demás reclaman nuestra presencia, nos buscan y piden nuestra ayuda en general, es un buen indicio para descubrir nuestro punto fuerte, nuestro don principal. Por algo nos buscan, y es porque somos buenos en ello, y si somos buenos, es porque es parte de nuestra pasión.
Es muy factible que en algo que hayas desarrollado, capacitado y practicado hoy puedas ser bueno, pero bien dice el dicho “lo bueno es enemigo de lo excelente”, por lo cual si estás haciendo algo bien, pero no es tu pasión, estás desaprovechando gran parte del potencial que sería aprovechable en aquello que podrías ser excelente, único.
El haber logrado el “éxito”, si es que así podemos llamarlo, aunque lo dudo, en algún área que desarrollamos actualmente, no quiere decir haber cumplido con “nuestro propósito de vida”.
El propósito tiene que ver con una instancia donde se unen cuerpo, mente y alma. Donde nos sentimos plenos y percibimos que nuestra vida no es haber sido un número más que pasó sin pena ni gloria, el haber ocupado un puesto que cuando no estemos otro más lo ocupará y todo seguirá igual, sino que significa marcar un camino, un surco que seguirán otros, dejando un legado.
Muchas personas cuando se habla de propósito lo vinculan solamente de acciones sociales o espirituales, trabajar para Ong o entidades voluntarias y solidarias. Aunque muchas veces es así no necesariamente debe serlo.
Vilas marcó el camino de muchos tenistas, Fangio el de muchos automovilistas, Ford el de muchos empresarios, Houdini el de muchos magos.
Todos ellos cumplieron sus propósitos y marcaron la vida de muchas personas, y no realizaron enteramente acciones sociales directamente, pero si tocaron y ayudaron a modificar el rumbo de muchas vidas y mostraron que se pudo, se puede y se podrá alcanzar todos los sueños sin ser solamente “contadores o abogados”.
El secreto es que todos tenemos una característica que nos hace “únicos” y lo mejor que podemos hacer es elevar esa característica, desarrollarla y hacernos indispensables para los demás en este punto.
Muchos de nosotros caminamos y avanzamos en el camino de nuestros años hasta que llega un punto donde descubrimos un cartel de “calle cerrada”. Esto sucede muchas entre los 30 y 40 años, donde hacemos un balance “automático” e interiormente sentimos una voz que nos dice “no es por aquí”.
Sentimos el peso de tener que desandar el camino y comenzar nuevamente, como cuando seguíamos los laberintos que estaban en las páginas de las revistas infantiles cuando éramos chicos y veíamos que la línea que marcábamos no llevaba a ningún lado y debíamos volver a la entrada y comenzar a marcar nuevamente.
Algunos tratábamos de “hacer alguna trampita” marcando con nuestra lapicera comenzando desde la salida del laberinto, siguiendo hacia atrás para terminar en la entrada y así teníamos resuelto el tema.
Y esa es una buena solución. ¿Dónde te gustaría estar cuando llegues a la salida? Y desde allí debes desandar el camino para saber qué camino debes caminar para llegar hasta allí y seguirlo. Esa es tu ruta, y si quieres llegar a cumplir tu meta al final debes empezar “YA”.
“Empiezo mañana” generalmente es no empezar nunca. Esperar sólo te hace perder más tienpo y te lleva a ningún lado, solo te deja donde hoy estás. Si hay un momento para empezar a hacer algo hay uno solo momento, HOY.
Etiquetas:
El propósito de nuestra vida
viernes, 11 de junio de 2010
Las decisiones de nuestra vida
Muchas veces elegimos en nuestra vida, y esas decisiones traen resultados. Resultados que hoy pueden ser lo que esperabas en algunas áreas, y que no en otras.
El éxito en nuestra vida se mide y se expresa como en una tabla dinámica, que muestran el porcentaje de lo logrado dividido en distintas columnas: vida personal, afectiva, familiar, social, espiritual, salud, económica, laboral y/o negocios.
Es impresionante ver como el sistema actual permanentemente nos marca como única variable del éxito al dinero, a los logros materiales.
He escuchado muchas personas que dicen “esta gente no es feliz, y no lo entiendo. ¿Si tienen todo? Casas, coches, lujos, y sin embargo no son felices”.
Me resulta increíble como existiendo una gran cantidad de ítems de éxito nos focalizamos sólo en mirar uno.
Muchas veces por conseguir aumentar el porcentaje en esa columna descuidamos las otras, que son tan importantes que hacen correr el riesgo de que toda la estructura se caiga.
Porque de que nos sirve tener dinero sino tenemos familia o amigos, y de que nos sirve tener dinero, familia y amigos sino tenemos salud para disfrutarlos. Y de que te nos sirve tener dinero, familia y amigos sino tenemos paz.
Debemos aprender a equilibrar nuestra vida como uno lo hacemos con un “equalizador” de sonido, para lograr el “sonido” justo para cada canción.
Equilibrio es la palabra clave.
Si lo que hoy ves en tu vida no te gusta, si sentís que elegiste mal, y el resultado que hoy ves no te gusta, HOY podés elegir nuevamente.
Debemos recordar porqué elegimos mal, en base a qué elegimos.
¿Elegimos la carrera sólo por el bienestar económico que nos iba a dar? ¿Por llegar a un nivel de vida que hoy se convierte en una cárcel de la que no podemos salir y que no nos hace feliz? ¿Elegimos nuestra pareja porque si no nos quedábamos solos?¿Mantenemos nuestros amigos o relaciones con familiares que no son positivos para nuestra vida sólo porque nos conocemos hace tanto tiempo que da pena?¿Seguimos en nuestro trabajo porque mantiene nuestro estatus pero no nos da satisfacción?
Muchas veces la elección de lo que vivimos hoy fue una decisión de cuando éramos adolescentes. Hoy quizá tenemos 30/ 40 años.
¿Cuántos confiamos o tomamos como firmes las decisiones que toman nuestros hijos adolescentes a la edad que tomamos nosotros las nuestras?
Esa edad teníamos cuando decidimos los que hoy son pilares de nuestras creencias y nuestra vida. ¿Por qué entonces si no confiamos en las decisiones que toman nuestros hijos como definitivas, tomándolas muchas veces como no serias, entonces confiamos y tomamos como inamovibles las nuestras que tomamos a la misma edad?
Igual para nuestro pasado cercano ¿Cuántos pensamos que encontramos la solución mágica y definitiva para nuestra vida y después descubrimos que no era una verdadera solución?¿Cuántos nos amargamos por ello?
Siempre hay una solución sino dejamos que la amargura y la frustración se meta en nuestra vida y nos inmovilice. Nunca debemos detenernos.
La misma oportunidad que tuviste para elegir en ese momento la tenemos hoy para elegir bien.
La vida nunca te cierra las puertas de una nueva oportunidad.
No importa lo que veas hoy, si vos crees y te movés en consecuencia, las cosas cambiarán a tu favor.
Sólo hay tres lugares donde estar:
1) Viviendo en tu pasado
2) Sentarte en tu presente
3) Caminando hacia tu futuro.
Ir para adelante, cambiar y crecer es lo único que va a modificar tu futuro para mejor.
El éxito en nuestra vida se mide y se expresa como en una tabla dinámica, que muestran el porcentaje de lo logrado dividido en distintas columnas: vida personal, afectiva, familiar, social, espiritual, salud, económica, laboral y/o negocios.
Es impresionante ver como el sistema actual permanentemente nos marca como única variable del éxito al dinero, a los logros materiales.
He escuchado muchas personas que dicen “esta gente no es feliz, y no lo entiendo. ¿Si tienen todo? Casas, coches, lujos, y sin embargo no son felices”.
Me resulta increíble como existiendo una gran cantidad de ítems de éxito nos focalizamos sólo en mirar uno.
Muchas veces por conseguir aumentar el porcentaje en esa columna descuidamos las otras, que son tan importantes que hacen correr el riesgo de que toda la estructura se caiga.
Porque de que nos sirve tener dinero sino tenemos familia o amigos, y de que nos sirve tener dinero, familia y amigos sino tenemos salud para disfrutarlos. Y de que te nos sirve tener dinero, familia y amigos sino tenemos paz.
Debemos aprender a equilibrar nuestra vida como uno lo hacemos con un “equalizador” de sonido, para lograr el “sonido” justo para cada canción.
Equilibrio es la palabra clave.
Si lo que hoy ves en tu vida no te gusta, si sentís que elegiste mal, y el resultado que hoy ves no te gusta, HOY podés elegir nuevamente.
Debemos recordar porqué elegimos mal, en base a qué elegimos.
¿Elegimos la carrera sólo por el bienestar económico que nos iba a dar? ¿Por llegar a un nivel de vida que hoy se convierte en una cárcel de la que no podemos salir y que no nos hace feliz? ¿Elegimos nuestra pareja porque si no nos quedábamos solos?¿Mantenemos nuestros amigos o relaciones con familiares que no son positivos para nuestra vida sólo porque nos conocemos hace tanto tiempo que da pena?¿Seguimos en nuestro trabajo porque mantiene nuestro estatus pero no nos da satisfacción?
Muchas veces la elección de lo que vivimos hoy fue una decisión de cuando éramos adolescentes. Hoy quizá tenemos 30/ 40 años.
¿Cuántos confiamos o tomamos como firmes las decisiones que toman nuestros hijos adolescentes a la edad que tomamos nosotros las nuestras?
Esa edad teníamos cuando decidimos los que hoy son pilares de nuestras creencias y nuestra vida. ¿Por qué entonces si no confiamos en las decisiones que toman nuestros hijos como definitivas, tomándolas muchas veces como no serias, entonces confiamos y tomamos como inamovibles las nuestras que tomamos a la misma edad?
Igual para nuestro pasado cercano ¿Cuántos pensamos que encontramos la solución mágica y definitiva para nuestra vida y después descubrimos que no era una verdadera solución?¿Cuántos nos amargamos por ello?
Siempre hay una solución sino dejamos que la amargura y la frustración se meta en nuestra vida y nos inmovilice. Nunca debemos detenernos.
La misma oportunidad que tuviste para elegir en ese momento la tenemos hoy para elegir bien.
La vida nunca te cierra las puertas de una nueva oportunidad.
No importa lo que veas hoy, si vos crees y te movés en consecuencia, las cosas cambiarán a tu favor.
Sólo hay tres lugares donde estar:
1) Viviendo en tu pasado
2) Sentarte en tu presente
3) Caminando hacia tu futuro.
Ir para adelante, cambiar y crecer es lo único que va a modificar tu futuro para mejor.
Etiquetas:
Las decisiones de nuestra vida
jueves, 3 de junio de 2010
¿A quién escuchamos?
Para avanzar en aquello que amamos hacer, alcanzar nuestros sueños, vivir más plenamente, tenemos que cuidar lo que oímos y sobre todo a quién oímos.
Una palabra expansiva nos puede hacer ganar años de nuestra vida, ya que nos acercará un buen consejo, nos aportará una idea de oro, expandirá nuestra mente para encontrar soluciones nuevas, nos dará fuerzas para seguir adelante más rápida y eficazmente.
Una palabra negativa en cambio puede frenarnos, inmovilizarnos, desmotivarnos y hasta hacer que abandonemos aquellos caminos que harían nuestra vida plena y en los que podríamos desarrollar nuestro máximo potencial.
Sólo podemos desarrollarnos completamente, como fue expresado en artículos anteriores, haciendo aquello que verdaderamente amamos.
Por eso es bien importante que aprendamos a discernir a quién contar las cosas y a quién pedir consejos.
Es importante tener en cuenta tres puntos:
1) Hay una gran diferencia entre un consejo y una opinión. Un consejo nos lo da aquel que ya logró lo que nosotros todavía queremos lograr y que te puede guiar, porque ya pasó por allí y logró el objetivo. Si queremos saber cómo poner en marcha un negocio, debemos preguntarle al que ya lo hizo, y si tiene una cadena de negocios, mejor, porque nos dirá “porqué querés abrir un negocio, abrí dos!!!”
Sin embargo vamos por la vida preguntando siempre ¿qué opinas…? ¿qué opinas…..?, cuando muchas veces a quién consultamos están peores situaciones de lo que estamos nosotros. A aquellos que nos dirán “¿Estás seguro? mirá si te va mal….”, “si estamos en una crisis”, “mirá que ya estás grande…”,”poné los pies sobre la tierra, estás pidiendo mucho…”, entre otras cosas.
Si uno lo mira desde otro ángulo nos parecería absolutamente ridículo que un borracho le pregunte a otro borracho consejos acerca de como dejar la bebida. Pero en otros ámbitos nosotros actuamos igual, aunque no sean ejemplos tan evidentes.
Por lo tanto antes de pedir una mirada distinta, es importante que nos fijemos bien a quién le estamos preguntando.
2) Pero por otra parte habrá personas que quieran darnos su opinión sin que siquiera la hayamos solicitado. Y en general serán las más negativas, escondidas en un disfraz de positividad, como una “crítica constructiva”. No dejes que los pensamientos negativos, las frustraciones, nacidos de personas que no se atrevieron a vencer los obstáculos te limiten.
Si podemos, digamos gracias y no escuchemos, y si vemos que nos influye tratemos de evitar ese momento y alejémonos, física o emocionalmente. Tampoco estamos para hacerle cambiar sus opiniones, cada uno es dueño de pensar como quiera, y no está en nosotros juzgar sus razones. Pero nosotros también tenemos derecho a seguir pensando lo que pensamos, sin dar ninguna explicación ni manifestar las razones por las cuales las mantenemos. Creemos lo que creemos y listo.
Depende de nuestro criterio saber si lo que nos dicen es para expandirnos o para limitarnos.
3) Como tercer punto también debemos tener precaución acerca de a quién contamos nuestros sueños. Las personas correctas nos empujarán e incentivarán, pero otros tratarán de tirarte en un pozo, en el mismo que se encuentran ellos. Cuándo vean que siguen adelante, muchas veces escucharás “yo también quise hacer xxxx cosa, pero no me animé”. Pero aún cuando lo cuentes sabrás qué personas te acompañarán parte o todo el camino, y quiénes nunca te acompañarán. Y eso es bueno, porque sabrás dónde colocar más tu tiempo y no desperdiciarás recursos.
Tampoco es para que nos enojemos, no podemos calificar a los demás por algo que en realidad afecta a sus propias vidas. Nadie puede dar aquello que no tiene, y si no creen en sí mismos difícilmente crean en nosotros, es lógico.
Para cerrar, elegí una frase de Confucio que dice: "al principio, el camino por el que conducía a la gente era escuchar sus palabras y confiar en que actuaran según ellas. Ahora, escucho sus palabras y observo si actúan según ellas. Este cambio estaba en mis manos".
Una palabra expansiva nos puede hacer ganar años de nuestra vida, ya que nos acercará un buen consejo, nos aportará una idea de oro, expandirá nuestra mente para encontrar soluciones nuevas, nos dará fuerzas para seguir adelante más rápida y eficazmente.
Una palabra negativa en cambio puede frenarnos, inmovilizarnos, desmotivarnos y hasta hacer que abandonemos aquellos caminos que harían nuestra vida plena y en los que podríamos desarrollar nuestro máximo potencial.
Sólo podemos desarrollarnos completamente, como fue expresado en artículos anteriores, haciendo aquello que verdaderamente amamos.
Por eso es bien importante que aprendamos a discernir a quién contar las cosas y a quién pedir consejos.
Es importante tener en cuenta tres puntos:
1) Hay una gran diferencia entre un consejo y una opinión. Un consejo nos lo da aquel que ya logró lo que nosotros todavía queremos lograr y que te puede guiar, porque ya pasó por allí y logró el objetivo. Si queremos saber cómo poner en marcha un negocio, debemos preguntarle al que ya lo hizo, y si tiene una cadena de negocios, mejor, porque nos dirá “porqué querés abrir un negocio, abrí dos!!!”
Sin embargo vamos por la vida preguntando siempre ¿qué opinas…? ¿qué opinas…..?, cuando muchas veces a quién consultamos están peores situaciones de lo que estamos nosotros. A aquellos que nos dirán “¿Estás seguro? mirá si te va mal….”, “si estamos en una crisis”, “mirá que ya estás grande…”,”poné los pies sobre la tierra, estás pidiendo mucho…”, entre otras cosas.
Si uno lo mira desde otro ángulo nos parecería absolutamente ridículo que un borracho le pregunte a otro borracho consejos acerca de como dejar la bebida. Pero en otros ámbitos nosotros actuamos igual, aunque no sean ejemplos tan evidentes.
Por lo tanto antes de pedir una mirada distinta, es importante que nos fijemos bien a quién le estamos preguntando.
2) Pero por otra parte habrá personas que quieran darnos su opinión sin que siquiera la hayamos solicitado. Y en general serán las más negativas, escondidas en un disfraz de positividad, como una “crítica constructiva”. No dejes que los pensamientos negativos, las frustraciones, nacidos de personas que no se atrevieron a vencer los obstáculos te limiten.
Si podemos, digamos gracias y no escuchemos, y si vemos que nos influye tratemos de evitar ese momento y alejémonos, física o emocionalmente. Tampoco estamos para hacerle cambiar sus opiniones, cada uno es dueño de pensar como quiera, y no está en nosotros juzgar sus razones. Pero nosotros también tenemos derecho a seguir pensando lo que pensamos, sin dar ninguna explicación ni manifestar las razones por las cuales las mantenemos. Creemos lo que creemos y listo.
Depende de nuestro criterio saber si lo que nos dicen es para expandirnos o para limitarnos.
3) Como tercer punto también debemos tener precaución acerca de a quién contamos nuestros sueños. Las personas correctas nos empujarán e incentivarán, pero otros tratarán de tirarte en un pozo, en el mismo que se encuentran ellos. Cuándo vean que siguen adelante, muchas veces escucharás “yo también quise hacer xxxx cosa, pero no me animé”. Pero aún cuando lo cuentes sabrás qué personas te acompañarán parte o todo el camino, y quiénes nunca te acompañarán. Y eso es bueno, porque sabrás dónde colocar más tu tiempo y no desperdiciarás recursos.
Tampoco es para que nos enojemos, no podemos calificar a los demás por algo que en realidad afecta a sus propias vidas. Nadie puede dar aquello que no tiene, y si no creen en sí mismos difícilmente crean en nosotros, es lógico.
Para cerrar, elegí una frase de Confucio que dice: "al principio, el camino por el que conducía a la gente era escuchar sus palabras y confiar en que actuaran según ellas. Ahora, escucho sus palabras y observo si actúan según ellas. Este cambio estaba en mis manos".
Etiquetas:
¿A quién escuchamos?
martes, 1 de junio de 2010
Como llegar a la cima
Nadie logra alcanzar el éxito si no hay mucha gente que desee que uno lo consiga. Por esta razón es importante generar una buena red de relaciones, pero además de ello desarrollar nuestra capacidad de relacionarnos sanamente con las personas que trabajan con nosotros y desde allí aspirar y ayudar a que ellos también alcancen el éxito que ellos desean.
Todavía hay mucha gente que cree que para poder brillar necesita debilitar a todos los están en su camino, sumatoria de su propia incompetencia o inseguridad. Al juzgarse menos con respecto a otros, la manera que ven de poder sacar la cabeza fuera del agua es apoyándose y hundiendo a los demás.
El cambio de mentalidad pasa por entender que ese que hoy hundo es el que podría ayudarme o acompañarme para subir mañana.
No creo, sinceramente, en lo que los libros expresan como los “self made man” o personas hechos a sí mismos. Si uno se ha hecho a sí mismo, seguramente no ha llegado muy alto, y si ha logrado algo, inevitablemente debió contar con gente que lo ayudara, que si bien interiormente los selfs lo saben, no quieren reconocerlo, porque es mejor para su estima decir que no dependieron de nadie para lograrlo.
Por supuesto (cae de maduro) que la fuerza, el esfuerzo, la persistencia, la garra para lograrlo depende de nosotros mismos, ¿de quién debería depender sino?, pero sin la gente que nos brinda su mano, o trabaja para nosotros, o nos da consejos, hubiera sido imposible llegar.
Ningún logro que haya tenido valor verdadero, que haya dejado un legado para mucha gente y que haya persistido en el tiempo ha sido alcanzado por una persona que trabaje sola.
Es por eso que es importante comenzar a pensar que el resto de la gente que nos rodea son nuestros socios, pero como la palabra socios se encuentra muy devaluada (ya que en muchos casos “socios” se vincula a situaciones o relaciones positivas y constructivas), sería más acertado decir que debemos “amar” a las personas que tenemos alrededor, tanto, que signifique una alegría que ellos alcancen sus metas como si fuéramos nosotros mismos y ayudarlos a que las consigan.
Si nosotros podemos hacer eso, la gente deseará y nos ayudará a que nosotros podamos lograr nuestros mayores sueños, y será un gusto también para ellos ayudarnos.
Me viene a la mente como idea el escalar una montaña. Si uno escala solo,
seguramente no será un lugar muy alto si quiere hacerlo uno mismo, pero si uno quiere escalar el Everest, debe hacerlo en equipo, y que alguien suba y se adelante un tramo, significa que uno también lo subirá, y si nosotros nos adelantamos en otro tramo, significa que el que está abajo también lo logrará, y así juntos alcanzaremos el punto más alto.
Debemos saber que si alguien, en algún momento sube más que lo que pudimos subir nosotros, y nos alegramos y hemos contribuido a ello, es el anticipo de que a nosotros mismos nos falta poco para llegar allí.
Todavía hay mucha gente que cree que para poder brillar necesita debilitar a todos los están en su camino, sumatoria de su propia incompetencia o inseguridad. Al juzgarse menos con respecto a otros, la manera que ven de poder sacar la cabeza fuera del agua es apoyándose y hundiendo a los demás.
El cambio de mentalidad pasa por entender que ese que hoy hundo es el que podría ayudarme o acompañarme para subir mañana.
No creo, sinceramente, en lo que los libros expresan como los “self made man” o personas hechos a sí mismos. Si uno se ha hecho a sí mismo, seguramente no ha llegado muy alto, y si ha logrado algo, inevitablemente debió contar con gente que lo ayudara, que si bien interiormente los selfs lo saben, no quieren reconocerlo, porque es mejor para su estima decir que no dependieron de nadie para lograrlo.
Por supuesto (cae de maduro) que la fuerza, el esfuerzo, la persistencia, la garra para lograrlo depende de nosotros mismos, ¿de quién debería depender sino?, pero sin la gente que nos brinda su mano, o trabaja para nosotros, o nos da consejos, hubiera sido imposible llegar.
Ningún logro que haya tenido valor verdadero, que haya dejado un legado para mucha gente y que haya persistido en el tiempo ha sido alcanzado por una persona que trabaje sola.
Es por eso que es importante comenzar a pensar que el resto de la gente que nos rodea son nuestros socios, pero como la palabra socios se encuentra muy devaluada (ya que en muchos casos “socios” se vincula a situaciones o relaciones positivas y constructivas), sería más acertado decir que debemos “amar” a las personas que tenemos alrededor, tanto, que signifique una alegría que ellos alcancen sus metas como si fuéramos nosotros mismos y ayudarlos a que las consigan.
Si nosotros podemos hacer eso, la gente deseará y nos ayudará a que nosotros podamos lograr nuestros mayores sueños, y será un gusto también para ellos ayudarnos.
Me viene a la mente como idea el escalar una montaña. Si uno escala solo,
seguramente no será un lugar muy alto si quiere hacerlo uno mismo, pero si uno quiere escalar el Everest, debe hacerlo en equipo, y que alguien suba y se adelante un tramo, significa que uno también lo subirá, y si nosotros nos adelantamos en otro tramo, significa que el que está abajo también lo logrará, y así juntos alcanzaremos el punto más alto.
Debemos saber que si alguien, en algún momento sube más que lo que pudimos subir nosotros, y nos alegramos y hemos contribuido a ello, es el anticipo de que a nosotros mismos nos falta poco para llegar allí.
Etiquetas:
Como llegar a la cima
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)