viernes, 11 de junio de 2010

Las decisiones de nuestra vida

Muchas veces elegimos en nuestra vida, y esas decisiones traen resultados. Resultados que hoy pueden ser lo que esperabas en algunas áreas, y que no en otras.

El éxito en nuestra vida se mide y se expresa como en una tabla dinámica, que muestran el porcentaje de lo logrado dividido en distintas columnas: vida personal, afectiva, familiar, social, espiritual, salud, económica, laboral y/o negocios.

Es impresionante ver como el sistema actual permanentemente nos marca como única variable del éxito al dinero, a los logros materiales.
He escuchado muchas personas que dicen “esta gente no es feliz, y no lo entiendo. ¿Si tienen todo? Casas, coches, lujos, y sin embargo no son felices”.

Me resulta increíble como existiendo una gran cantidad de ítems de éxito nos focalizamos sólo en mirar uno.

Muchas veces por conseguir aumentar el porcentaje en esa columna descuidamos las otras, que son tan importantes que hacen correr el riesgo de que toda la estructura se caiga.

Porque de que nos sirve tener dinero sino tenemos familia o amigos, y de que nos sirve tener dinero, familia y amigos sino tenemos salud para disfrutarlos. Y de que te nos sirve tener dinero, familia y amigos sino tenemos paz.

Debemos aprender a equilibrar nuestra vida como uno lo hacemos con un “equalizador” de sonido, para lograr el “sonido” justo para cada canción.
Equilibrio es la palabra clave.

Si lo que hoy ves en tu vida no te gusta, si sentís que elegiste mal, y el resultado que hoy ves no te gusta, HOY podés elegir nuevamente.

Debemos recordar porqué elegimos mal, en base a qué elegimos.
¿Elegimos la carrera sólo por el bienestar económico que nos iba a dar? ¿Por llegar a un nivel de vida que hoy se convierte en una cárcel de la que no podemos salir y que no nos hace feliz? ¿Elegimos nuestra pareja porque si no nos quedábamos solos?¿Mantenemos nuestros amigos o relaciones con familiares que no son positivos para nuestra vida sólo porque nos conocemos hace tanto tiempo que da pena?¿Seguimos en nuestro trabajo porque mantiene nuestro estatus pero no nos da satisfacción?

Muchas veces la elección de lo que vivimos hoy fue una decisión de cuando éramos adolescentes. Hoy quizá tenemos 30/ 40 años.
¿Cuántos confiamos o tomamos como firmes las decisiones que toman nuestros hijos adolescentes a la edad que tomamos nosotros las nuestras?
Esa edad teníamos cuando decidimos los que hoy son pilares de nuestras creencias y nuestra vida. ¿Por qué entonces si no confiamos en las decisiones que toman nuestros hijos como definitivas, tomándolas muchas veces como no serias, entonces confiamos y tomamos como inamovibles las nuestras que tomamos a la misma edad?

Igual para nuestro pasado cercano ¿Cuántos pensamos que encontramos la solución mágica y definitiva para nuestra vida y después descubrimos que no era una verdadera solución?¿Cuántos nos amargamos por ello?

Siempre hay una solución sino dejamos que la amargura y la frustración se meta en nuestra vida y nos inmovilice. Nunca debemos detenernos.

La misma oportunidad que tuviste para elegir en ese momento la tenemos hoy para elegir bien.
La vida nunca te cierra las puertas de una nueva oportunidad.

No importa lo que veas hoy, si vos crees y te movés en consecuencia, las cosas cambiarán a tu favor.

Sólo hay tres lugares donde estar:
1) Viviendo en tu pasado
2) Sentarte en tu presente
3) Caminando hacia tu futuro.

Ir para adelante, cambiar y crecer es lo único que va a modificar tu futuro para mejor.

1 comentario:

  1. Alejandro, muy interesante la metáfora de los tres lugares.
    Saludos
    Gustavo Gosiker

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