Nadie logra alcanzar el éxito si no hay mucha gente que desee que uno lo consiga. Por esta razón es importante generar una buena red de relaciones, pero además de ello desarrollar nuestra capacidad de relacionarnos sanamente con las personas que trabajan con nosotros y desde allí aspirar y ayudar a que ellos también alcancen el éxito que ellos desean.
Todavía hay mucha gente que cree que para poder brillar necesita debilitar a todos los están en su camino, sumatoria de su propia incompetencia o inseguridad. Al juzgarse menos con respecto a otros, la manera que ven de poder sacar la cabeza fuera del agua es apoyándose y hundiendo a los demás.
El cambio de mentalidad pasa por entender que ese que hoy hundo es el que podría ayudarme o acompañarme para subir mañana.
No creo, sinceramente, en lo que los libros expresan como los “self made man” o personas hechos a sí mismos. Si uno se ha hecho a sí mismo, seguramente no ha llegado muy alto, y si ha logrado algo, inevitablemente debió contar con gente que lo ayudara, que si bien interiormente los selfs lo saben, no quieren reconocerlo, porque es mejor para su estima decir que no dependieron de nadie para lograrlo.
Por supuesto (cae de maduro) que la fuerza, el esfuerzo, la persistencia, la garra para lograrlo depende de nosotros mismos, ¿de quién debería depender sino?, pero sin la gente que nos brinda su mano, o trabaja para nosotros, o nos da consejos, hubiera sido imposible llegar.
Ningún logro que haya tenido valor verdadero, que haya dejado un legado para mucha gente y que haya persistido en el tiempo ha sido alcanzado por una persona que trabaje sola.
Es por eso que es importante comenzar a pensar que el resto de la gente que nos rodea son nuestros socios, pero como la palabra socios se encuentra muy devaluada (ya que en muchos casos “socios” se vincula a situaciones o relaciones positivas y constructivas), sería más acertado decir que debemos “amar” a las personas que tenemos alrededor, tanto, que signifique una alegría que ellos alcancen sus metas como si fuéramos nosotros mismos y ayudarlos a que las consigan.
Si nosotros podemos hacer eso, la gente deseará y nos ayudará a que nosotros podamos lograr nuestros mayores sueños, y será un gusto también para ellos ayudarnos.
Me viene a la mente como idea el escalar una montaña. Si uno escala solo,
seguramente no será un lugar muy alto si quiere hacerlo uno mismo, pero si uno quiere escalar el Everest, debe hacerlo en equipo, y que alguien suba y se adelante un tramo, significa que uno también lo subirá, y si nosotros nos adelantamos en otro tramo, significa que el que está abajo también lo logrará, y así juntos alcanzaremos el punto más alto.
Debemos saber que si alguien, en algún momento sube más que lo que pudimos subir nosotros, y nos alegramos y hemos contribuido a ello, es el anticipo de que a nosotros mismos nos falta poco para llegar allí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario