domingo, 23 de mayo de 2010

El temor al fracaso

El miedo al fracaso es uno de los miedos más poderosos. Este sentimiento logra muchas veces paralizarnos, expresándolo a través de un sinnúmero de excusas.

El origen de estos miedos, en general, se basa en la falta de validación de nuestros padres, la falta de confianza inculcada en los primeros años, reforzada con experiencias posteriores de supuestos fracasos que nos llevan a tener una mirada pesimista de nuestras posibilidades.

El beneficio indirecto que sacamos de este miedo (ya que nadie hace lo que de alguna manera no le sirve), es que si no intentamos nada, por lo menos no corremos el riesgo de fracasar en lo que emprendemos. La paradoja, es que fracasamos de antemano, es decir, fracasamos para no fracasar.

Lo bueno es que siempre podemos modificar las cosas, y para hacerlo debemos volvernos amos de nuestras mentes, ya que si no nos apoderamos de ella, alguien lo hará. Para ello debemos tomar acción y cambiar nuestros pensamientos negativos por modos positivos y vencer nuestros miedos internos.

Hay una única forma mágica para lograrlo: sólo hacerlo, sin excusas.

Muchas veces escuché que tanto los valientes como los miedosos, ambos tienen miedo. No es que los valientes no lo tengan, la diferencia con los miedosos es que el miedo no los paraliza, no los inmoviliza. Actúan “a pesar de tener miedo”, y por ello logran hacer las cosas que quienes se refugian en el temor no se animan a hacer.

El tema que genera la diferencia es la motivación.

Escuchaba el otro día una charla en la que utilizaban un ejemplo interesante, es el siguiente:

Si te dijeran que debes caminar haciendo equilibrio sobre una cuerda que va desde un quinto piso de un edificio hasta el quinto piso de otro que se encuentra a treinta metros de distancia, por un premio de 1000 pesos ¿lo harías? Yo, realmente no. Y siguió exponiendo, y si ahora te dijera que debes hacerlo ya que si no lo haces, del otro lado de la cuerda la persona que tiene a tu hija y le apunta con un arma disparará ¿ahora lo harías? Y yo pensé, SI LO HARÍA. Culminó diciendo, ¿Cuál fue la diferencia? La motivación para hacerlo.

Si quieres lograr avanzar en la vida debes pensar que aquello que sabes que debes hacer es el ÚNICO camino posible (escucha el video de la historia de Rocky, en el grupo de Facebook “Viaje hacia el éxito”).
Como bien expresa Mark Fisher, debes “ponerte contra las cuerdas”.

Para terminar voy a compartirte otra historia que trastoco en parte para adaptarla a lo que hablamos:

“Un sabio al que una persona le preguntó que debía hacer para alcanzar su sueño lo llevó a la orilla de un río y le sumergió la cabeza en el agua.

Al cabo de unos segundos, la persona comenzó a manifestar señales de agitación, pues temía ahogarse, pero el sabio mantuvo su cabeza debajo del agua. La persona batallaba cada vez más.

El sabio soltó al fin a la persona, justo antes de que se ahogara y le dijo:

“Cuándo estabas bajo el agua, ¿qué era lo que más deseabas en el mundo?”.
“Respirar”, respondió la persona.
“Bien! Del mismo modo debes desear alcanzar tu sueño.”

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