Hoy voy a agregar poco a un texto que no lo necesita, pero si lo voy a compartir por su simplicidad y su realidad. El mismo está extraído del libro “El tao de los líderes”. Ojalá les sea tan útil como me ha parecido a mí:
“Si mides el éxito en términos de alabanza y crítica, tu ansiedad no conocerá límites.
Tener una buena reputación o llegar a ser reconocido por tu trabajo puede ser un obstáculo para tu mayor desarrollo.
La fama te pesará tanto como el atinado afecto que sientes por ti mismo.
¿Cuál es el problema de la alabanza y la crítica?
Si el grupo te aplaude algo que has hecho y entonces te sientes bien, te preocuparás si no te aplauden con igual entusiasmo la próxima vez. Si el grupo se pone crítico, si discute o se queja, te sentirás herido. De una u otra manera, estás ansioso y dependiente.
¿Cómo puede una buena reputación ser un obstáculo?
Una buna reputación surge naturalmente de hacer bien un trabajo. Pero si te apegas a tu reputación, si tratas de preservarla, perderás libertad y la honestidad necesarias para tu mayor desarrollo.
¿Qué relación hay entre la fama y el buen amor de ti mismo?
Para hacer bien un trabajo, bien debes quererte. Debes valorizarte y permitir que los demás también lo hagan. Pero si exageras, te harás egocéntrico. La egocentricidad hiere al ego y al trabajo.
Si puede vivir con los frutos del éxito y te amas bien a ti mismo, serás capaz de alentar el éxito en los demás.”
Esta semana encontré una vieja revista National Geographic, del año 2005, en la que en su interior incluía una nota cuyo título rezaba;
“La paradoja del veneno: demasiado puede matar, y poco, curar”.
Y pensé, ¿a qué situación se puede aplicar este concepto, que incluye una gran verdad científica?, y de hecho no le encontré sentido a ninguno de los ejemplos que venían a mi mente.
Justamente en este momento en que escribo este artículo me vino esa frase, como un flash a la mente, y de paso reafirmo que el haber encontrado esa revista y leer el artículo este domingo pasado y su vinculación al hacer esta nota, no es una casualidad del destino, “nada es casualidad todo es causalidad”, la unión de puntos que le dicen.
El querer generar una reputación que nos abra puertas. El deseo de reconocimiento de la gente por un buen trabajo es natural. El amarse a uno mismo es necesario.
Estos tres conceptos en una medida de “un poco”, en una proporción equilibrada,” cura” y es bueno para nuestra vida, nuestro desarrollo y el de nuestro entorno.
Un exceso en ese deseo, que nos ate y nos convierta en esclavos, “mata” sueños, propósitos y liderazgos.
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