Mi deseo como creador de este blog, es que si bien no cambiará tu vida de la noche a la mañana, pueda despertar tu interés en alcanzar tu máximo potencial, ayudando a que te reencuentres con tu mejor actitud, redescubrir tus sueños y avanzar hacia ellos. Espero te sea de utilidad y tu comentario será siempre enriquecedor. Con cariño, Alejandro email: viajehaciaelexito@gmail.com
sábado, 29 de mayo de 2010
Vivir el hoy o vivir el mañana
De esta charla surgió un ejercicio mental, en el cual planteamos la idea de visualizarnos hoy como si estuviéramos en el final de nuestra vida, y como nos gustaría vernos al llegar ese momento. Que nos hubiera gustado haber logrado al llegar allí, que nos haría sentir plenos y completos en ese momento, qué nos haría sentir realizados.
Mucha gente que he escuchado llega a esa instancia de la vida, viendo que sólo los años “les han pasado”, que sólo sirvió para pagar cuentas, cambiar pañales, trabajar para sostener una familia, y nada más. Se sienten vacíos y frustrados, lo que hace que el fin de la existencia se convierta en un trago amargo que nunca hubieran querido que llegara así, tratando de conformarse porque ya no hay nada que hacer.
En el presente, también escucho de la gente, que vive permanentemente idolatrando el hoy, “disfrute hoy, el mañana no existe”, “mejor pájaro en mano que cien volando”, “hoy vivimos, mañana no sabemos”, son lemas de estos momentos. No existen perspectivas del futuro, ni pensamos nuca hacia dónde vamos, lo importante es sólo lo que hoy hacemos.
El vivir hoy, para una persona promedio de 20, 30, 40 años da la sensación de eternidad, “viviremos siempre, así que hoy hagamos lo que nos plazca o lo que podamos, ya habrá tiempo”, y el tiempo pasa e inevitablemente la frustración llegará.
Escuché también a gente decir que cuando pasó por esos años, les costaba levantarse de la cama para ir a trabajar otro día, que tenían nauseas de saber que tenían que ir al lugar de trabajo que detestaban, pero que fue más fuerte la comodidad o el miedo irse de allí y que el deseo de generar lo propio, porque tenían hijos y familia que mantener, pero que nuevamente, ahora ya nada podían hacer.
A mí no me gustaría llegar al fin de mi vida y verme frustrado, sentir que mi existencia pasó sin sentido, dejando que se fuera de mi control, y que nada de lo que hice valió la pena, que nunca dejé un legado, ¿Y a usted?
Si uno sabe cómo le gustaría llegar a ese último momento, será más fácil saber que decisiones debemos tomar hoy.
Sabiendo hacia donde uno va, es más fácil saber cómo armar la carrera para llegar, aunque hoy no esté en la ruta, y deba hacerlo de manera paulatina, sé que acciones debo tomar. Qué trabajo debo dejar y cuál debo tomar, en qué áreas debo capacitarme debido a que hoy no tengo los conocimientos suficientes, de qué gente me debo distanciar y con qué personas debo tratar de contactarme, que cosas improductivas que consumen mi tiempo debo dejar de hacer para aprovechar mejor el mismo para avanzar más rápidamente.
Si no tengo claro adónde voy, puedo estar haciendo actividades que no me llevan hacia allí, por más que hoy me resulten rentables o divertidas, me distraen y me confunden. Son como espejos de colores que tratan de robarme mi recurso más preciado voluntariamente. “Si uno no sabe dónde va cualquier colectivo lo deja bien” expresaría el dicho popular.
Por ellos es importante el futuro y el presente. De esta forma, presente y futuro se complementan equilibradamente. Vivir el presente, con una proyección hacia el futuro.
Un arquitecto una vez me dijo cuando quería hacer una habitación más en mi casa “Es importante que toda refacción la hagas con un plano en la mano que ya sea el definitivo, con todo finalizado. No importa cuánto tardes en hacerlo, pero lo que hagas debe estar en línea con el cuadro global, y cuándo termines no será un rejunte de ideas distintas, un mamarracho, sino el reflejo del sueño que querías lograr acerca de lo que esa casa debía ser en el tiempo y que todo tuviera armonía con todo”.
Lo mismo deseo para ti, que llegues al final de la existencia y puedas ver que todo lo que hiciste apuntó a aquello que querías llegar a “ser” para cuando llegara ese momento, que mirando hacia atrás no veas un mamarracho de decisiones, sin que armónicamente hayas construido la llegada de ese día.
domingo, 23 de mayo de 2010
El temor al fracaso
El origen de estos miedos, en general, se basa en la falta de validación de nuestros padres, la falta de confianza inculcada en los primeros años, reforzada con experiencias posteriores de supuestos fracasos que nos llevan a tener una mirada pesimista de nuestras posibilidades.
El beneficio indirecto que sacamos de este miedo (ya que nadie hace lo que de alguna manera no le sirve), es que si no intentamos nada, por lo menos no corremos el riesgo de fracasar en lo que emprendemos. La paradoja, es que fracasamos de antemano, es decir, fracasamos para no fracasar.
Lo bueno es que siempre podemos modificar las cosas, y para hacerlo debemos volvernos amos de nuestras mentes, ya que si no nos apoderamos de ella, alguien lo hará. Para ello debemos tomar acción y cambiar nuestros pensamientos negativos por modos positivos y vencer nuestros miedos internos.
Hay una única forma mágica para lograrlo: sólo hacerlo, sin excusas.
Muchas veces escuché que tanto los valientes como los miedosos, ambos tienen miedo. No es que los valientes no lo tengan, la diferencia con los miedosos es que el miedo no los paraliza, no los inmoviliza. Actúan “a pesar de tener miedo”, y por ello logran hacer las cosas que quienes se refugian en el temor no se animan a hacer.
El tema que genera la diferencia es la motivación.
Escuchaba el otro día una charla en la que utilizaban un ejemplo interesante, es el siguiente:
Si te dijeran que debes caminar haciendo equilibrio sobre una cuerda que va desde un quinto piso de un edificio hasta el quinto piso de otro que se encuentra a treinta metros de distancia, por un premio de 1000 pesos ¿lo harías? Yo, realmente no. Y siguió exponiendo, y si ahora te dijera que debes hacerlo ya que si no lo haces, del otro lado de la cuerda la persona que tiene a tu hija y le apunta con un arma disparará ¿ahora lo harías? Y yo pensé, SI LO HARÍA. Culminó diciendo, ¿Cuál fue la diferencia? La motivación para hacerlo.
Si quieres lograr avanzar en la vida debes pensar que aquello que sabes que debes hacer es el ÚNICO camino posible (escucha el video de la historia de Rocky, en el grupo de Facebook “Viaje hacia el éxito”).
Como bien expresa Mark Fisher, debes “ponerte contra las cuerdas”.
Para terminar voy a compartirte otra historia que trastoco en parte para adaptarla a lo que hablamos:
“Un sabio al que una persona le preguntó que debía hacer para alcanzar su sueño lo llevó a la orilla de un río y le sumergió la cabeza en el agua.
Al cabo de unos segundos, la persona comenzó a manifestar señales de agitación, pues temía ahogarse, pero el sabio mantuvo su cabeza debajo del agua. La persona batallaba cada vez más.
El sabio soltó al fin a la persona, justo antes de que se ahogara y le dijo:
“Cuándo estabas bajo el agua, ¿qué era lo que más deseabas en el mundo?”.
“Respirar”, respondió la persona.
“Bien! Del mismo modo debes desear alcanzar tu sueño.”
viernes, 21 de mayo de 2010
Nuestros pensamientos influyen en lo que alcanzamos
El nudo de la cuestión es hacerlas crecer, expandirlas, entrenarlas y hacerlas visibles. No hay nada que no podamos hacer si nos capacitamos y lo ejercitamos permanentemente.
Salvo casos específicos donde la habilidad es tan natural como Maradona y su pierna izquierda, el resto de los jugadores entrena diariamente para conseguir resultados. Si nosotros hubiéramos entrenado en forma similar es muy factible que también habríamos desplegado esa destreza, en mayor o menor medida. El hecho es que nunca lo hemos hecho, por lo tanto el resultado es el que hoy tenemos.
Es por ello que si quieres lograr un cambio en tu vida social, laboral, de negocios o social, debes detectar que habilidades debes desarrollar y generar un plan para hacerlo (ver nota anterior).
Todos nacemos con capacidades innatas, pero entrenarlas y sacarlas a la luz depende de nosotros, y de cómo sean nuestros pensamientos al respecto.
Hoy somos y tenemos lo que pensamos ayer, y mañana seremos lo que pensamos hoy. Hoy eres aquello que pensaste que serías, a pesar de que creas lo contrario. Quizá tus expectativas fueron superiores, pero tus pensamientos reales son los que se transformaron en acciones que te llevaron al lugar en que te encuentras en este instante.
El principio de avance pasa por ser agradecido por haber llegado hasta este punto y sentirte feliz de que las cosas buenas te hayan acompañado, y las no tan buenas que te han enseñado y moldeado. Si generamos ese pensamiento positivo, es el basamento que te permitirá evolucionar constructivamente.
Si podemos sentirnos completos y satisfechos con lo que somos hoy eso es lo que proyectaremos hacia afuera.
Hay estudios que indican que la gente positiva es mucho más ayudada (a veces sin pedirlo) que la gente negativa. A todos les gusta rodearse de gente con “buena onda” y huye a la gente con mala onda.
Puedes llamarlo “ley de la atracción”, empatía positiva, proyección optimista, energía espiritual o como quieras, el hecho es que el pensar positivamente hace que cambies tu actitud, y esto que acciones y te pongas en marcha, que busques oportunidades, que desarrolles más contactos, y esto se percibe fuertemente por el resto de las personas. Lo interior se transmite al exterior y tus pensamientos se convierten en movimiento y este en resultados.
Si nos consideramos merecedor de poco, eso es lo que tendremos. Si agradecemos hasta donde llegamos hoy y que a partir de hoy avanzaremos porque nos merecemos más también es lo que conseguiremos.
Algunos dicen que agradecer donde nos encontramos es “conformista”. Conformista es quedarse donde estamos. La distinción es agradecer lo que conseguimos hasta hoy y querer avanzar más. Siempre me digo a mi mismo que quiero avanzar, pero que también podría estar hoy mucho peor que lo que estoy.
Podría cruzar una calle y que me atropelle un coche y quedar cuadripléjico, o alguno de mis hijos estar en situación angustiante y no es así, es por eso que agradezco estar donde estoy y lo que conseguí, que es mucho, pero siempre trabajo para avanzar por lo que no considero que eso sea conformismo.
Cambiemos nuestro chip y digamos “gracias”, sequémonos las lágrimas y pongamos manos a la obra diciéndonos “será magnífico hacer lo que amo, por lo tanto voy a formarme, capacitarme, contactarme y trabajar todos los días para conseguir lo que sé que es para mí. Puede haber obstáculos en el medio que me formarán y pondrán a prueba mi sueño y me mostrarán si el mismo es verdadero. Si me caigo y no me levanto, mi sueño pensará que no era digno de él, y pondrá a otro para alcanzarlo, porque mientras yo no lo logro hay otros que llegan, pero yo no soy menos que otro, y si tropiezo y me levantaré, y si me vuelvo a caer y me volveré a levantar, esto me mostrará que el sueño está por llegar, y la victoria está asegurada. Puede estar a la vuelta de la esquina, a un metro de distancia y seguiré caminando. No voy a parar porque sé que si paro quizá por un paso no consiga aquello por lo que tanto me esforcé y sé que me pertenece. Y cuando lleguen todos me verán llegar, pero lo más importante es que lo vea yo.”
Y cuando lo llevemos a la práctica, diremos “esto era cierto”, porque si lo crees posible, así será, y si no lo crees posible, así será.
miércoles, 19 de mayo de 2010
Los sueños y las metas
“Sueño” es el propósito que inspira nuestra vida, es aquel anhelo que queremos lograr y que puede superar nuestra vida física, quizás no nos alcanzan los años para alcanzarlo. Hasta es muy posible que alguien deba terminarlo por nosotros.
Por ejemplo: “mi sueño es mejorar la educación de todos los chicos de mi país”, o “ayudar para que a nadie le falte el pan en nuestro región” o “generar cambios en los modelos mentales de las personas que permitan que piensen que no solo pueden ser empleados, sino también dueños de sus empresas”, etc.
Esos son enunciados de sueños. Podemos saber que estamos enunciando un gran sueño cuando la gente cuando nos escucha en general nos dice “eso es imposible, estás loco, no lo vas a lograr”, pero a su vez vemos como otros en todos los lugares del mundo, con menos recursos que lo que nosotros muchas veces tenemos lo logran y de manera más contundente.
Soñar es mental y emocional. Pero para que estos sueños se hagan realidad, lo que se necesita es ir concretándolos a través del logro de las metas.
Para ello debemos:
1) Expresar las metas en términos de acciones concretas. Debe estar claramente definido que haremos, cómo, cuándo y con quién.
2) La meta debe esta expresada en forma medible. Decir, quiero ser más bueno, me propongo se más feliz, no hay manera de medirlo. Debe poderse medir, observar y cuantificar.
3) Debo asignarle un calendario definido. Puede ser corto o largo, pero debo ponerle una fecha de cumplimiento a cada acción y a cada etapa. Esto también me dará una dosis de realismo y determinará el tiempo y esfuerzo que tendré que dedicarle.
4) Elegir una meta que pueda lograr. Ni fácil ni difícil, que sea motivante e inspiradora pero no inalcanzable.
5) Plantear estrategias para que no importe cuál sea mi momento personal o situación, buena o mala, up o down, pueda seguir avanzando. Programar el lugar adecuado, la cronología, el horario, que hagan que evite elementos distractores y que pueda seguir adelante aún en los momentos en que el impulso y entusiasmo inicial naturalmente baje un poco.
6) Definir etapas: subdividir las metas en etapas que marquen como voy con el cumplimiento de mi proyecto.
7) Definir claramente responsabilidades más allá de quién haga el trabajo. Cuándo todos son responsables nadie es responsable.
El logro de un sueño depende de que accione sobre él, sino en lugar de un sueño se convierte sólo en una ensoñación. Si podemos verlo y accionar, podremos hacerlo.
lunes, 17 de mayo de 2010
Somos responsables
A nadie se le ocurriría ir al consultorio por un malestar y cuándo el profesional nos preguntara donde nos duele, mentirles abiertamente, u ocultar y disimular el dolor. Tratamos de ser lo más claro posibles para poder ayudarlo a resolver la causa de nuestra molestia.
Inversamente en nuestra vida, habitualmente lo que hacemos es tratar de explicar al mundo que nada nos sucede o que si algo está mal, la enfermedad está ubicada en otro cuerpo que no es el mío, y por lo tanto es imposible que lleguemos a “curar” las causas.
No nos gusta admitir la responsabilidad sobre lo que sucede en nuestras vidas, trasladando inmaduramente las causas hacia afuera.
Pero en realidad si a nosotros no nos gusta nuestro trabajo, nosotros lo hemos elegimos, si no somos felices, nosotros somos los responsables. Asimismo, nosotros hicimos las elecciones, nosotros nos conformamos con poco, nosotros nos rebajamos a nosotros mismos, nosotros permitimos que nos avasallaran, nosotros nos dejamos persuadir, nosotros lo preguntamos, nosotros dijimos esas palabras, nosotros no hicimos caso, nosotros elegimos esa mujer o a ese hombre con el que nos casamos, elegimos lo que comimos y decidimos comprar ese perro.
Decimos “responsable” y no “culpable”. Culpable significa haber realizado algo a propósito, con desprecio de las consecuencias. Responsable es haber elegido algo, pudiendo haber elegido otra cosa.
Lo malo de admitir la responsabilidad, es que hoy estamos parados acá y no podemos achacarle a nadie donde hoy nos encontramos.
Lo bueno es que sabiendo que depende de nosotros, desde hoy podemos elegir cambiarlo.
El camino puede ser lento, puede llevar tiempo, pudimos haber perdido oportunidades, pero nada es imposible. Peor es quedarse en un lugar donde no podemos desplegar lo que amamos, lo que nos gusta y matar nuestro potencial.
Desde hoy, más específicamente de este mismo momento, debemos tomar conciencia, para aplicar la medicina adecuada que:
• Nosotros elegimos donde estar
• Nosotros elegimos como actuar
• Nosotros elegimos que decir
• Nosotros elegimos que hacer
• Nosotros elegimos con quiénes estar
• Nosotros elegimos en qué creer
• Nosotros elegimos en quién confiar
• Nosotros elegimos que o a quién evitar
• Nosotros elegimos a dónde ir
• Nosotros elegimos cuál va a ser nuestro futuro
A partir de estas elecciones también nos decimos a nosotros mismos quienes somos, nos afirmamos ante los demás y nos autoafirmamos positivamente , lo que sólo nos puede llevar a un lugar mejor.
jueves, 13 de mayo de 2010
Las crisis y el focalizase en el dar
En estos momentos sabemos, que eventualmente podemos contar con ciertas personas, pero sólo con una podemos hacerlo en todos los momentos, con nosotros mismos. Si uno no se pone de pie y en marcha, nadie lo hará por uno.
Por eso es muy importante fortalecerse interiormente, desarrollar nuestra autoestima y autoimagen, elevar nuestro optimismo, buscar mentores, relacionarnos con personas que nos eleven y ayuden a generar un clima positivo a nuestro alrededor, ampliar nuestra flexibilidad, generosidad y creatividad. Esto idealmente debería hacerse siempre antes de que las crisis lleguen, para estar preparados y que nos encuentren bien parados.
Si esto no lo hemos hecho así, debemos realizarlo en el momento en que estemos, ya que es indispensable y esencial contar con esos recursos para desarrollar la resiliencia interna.
El fortalecernos interiormente es fundamental, ya que en de dificultades (financieras, laborales, comerciales, familiares) el mayor obstáculo para avanzar somos NOSOTROS MISMOS.
Las batallas decisivas se ganan en nuestro interior, ya que somos nosotros los que nos decimos NO PODEMOS, NO SABEMOS, NO CREO PODER HACERLO, ES MUY DIFICIL, ELLOS SON MEJORES, NO TENGO LA CAPACIDAD, SOY UN INUTIL PARA ESO, entre otras palabras negativas que sólo minan nuestra voluntad. Debemos cambiar nuestro diálogo interno. Debemos cuidar aquello que hablamos y nos decimos.
Por otro lado, a nuestro entorno (amigos, conocidos, compañeros, etc.), los problemas nuestros también les tienen sin cuidado, ya que por tendencia natural como nos pasa habitualmente a nos) los problemas que a ellos les importan realmente son los que ellos tienen. De aquí surge en contraposición que de los problemas que tenemos nosotros debemos ocuparnos nosotros, ya que nadie si no fuera por nosotros nadie se ocuparía de ellos.
Relacionando esto con la nota anterior NETWORKING, hay sólo una forma en que podemos trabajar con otros para resolver nuestros problemas, que es saber conectar nuestra necesidad con la necesidad de otro, y a partir de resolver el problema del otro, esto ayude a la resolución de nuestro problema.
Por ejemplo, a mi me ha gustado y he deseado participar en un medio como la radio. Susana necesitaba tocar temas para empresarios que yo tenía a disposición. Yo me ofrecí a Susana para dar charlas de ese tipo. Ella me invitó cordialmente a su programa para hablar acerca de esas temáticas. Susana logró lo que necesitaba, y yo también.
No me focalicé en lo que yo necesitaba, me centré en lo que Susana necesitaba y me gustó colaborar en que tuviera algo de valor para su programa y que ella estaba buscando, y como consecuencia, yo conseguí algo que me gusta y disfruto.
Si sabes hacia dónde vas, si tienes una meta definida, si te centras en el dar, en solucionar los problemas de otros, en lugar de pedir que solucionen tus problemas y en querer solo recibir, tus problemas encontrarán su cauce de solución mientras ayudas a la gente a lograr también lo que ellos quieren.
En la ley de la atracción, lo que das, recibes.
miércoles, 12 de mayo de 2010
La actitud positiva en la resiliencia
1) Creen en sí mismos: cuando uno cree en si mismo puede enfocarse en sus mejores habilidades y capacidades y a partir de allí mejorar para alcanzar sus metas. Hay una frase que dice “muchas personas alcanzan el éxito aún cuando otras muchas no creen en ellos. Pero casi ninguna lo alcanza si no creen en ellos mismos”
2) Están dispuestos a ver lo mejor de los demás: todos vemos en los demás lo que deseamos ver. Podemos decidir si nuestras expectativas sobre ellos serán positivas o negativas y esto se trasladará a nuestra relación, y por supuesto a los resultados. Podemos pensar que los otros no valen nada o que en realidad todos son maravillosos y eso generalmente es lo que recibiremos.
3) Ven oportunidades en cualquier lugar: suelen sacar ventajas de las circunstancias más insólitas o negativas. El resultado depende de la actitud correcta, no de la suerte.
4) Se enfocan en las soluciones: hay que aprender a no enfocarse en los problemas y dar vuelta alrededor de ellos permanentemente, o buscar de donde surgen sólo para buscar culpables. Hay que entrenarse para ver una solución a cada problema y una posibilidad en cada imposibilidad.
5) Enfocarse en el dar: La gente que posee generosidad rara vez es negativa. No debes llevar la cuenta ni dar para esperar. Hazlo por el simple placer de ayudar a otros, muchas veces siendo un conector. La paradoja es que cuando uno más se enfoca en el dar de manera sincera sin tener en cuenta lo que obtiene a cambio, es quién más recibe.
6) Persistencia: Las personas que han logrado sus sueños son aquellas que se han aferrado y se negaron a no verlos realizados. La habilidad de aferrarse a sus sueños, vencer al desánimo y seguir adelante a pesar del desaliento, son los que han logrado sus propósitos. Piensa que tu éxito puede estar en tu próximo paso y basta darlo para alcanzarlo y esto te extenderá.
7) Responsabilidad: sólo cuando uno es responsable puede verse a sí mismo con honestidad, evaluar sus puntos fuertes y débiles, trabajar sobre ellos y comenzar a cambiar.
“La actitud hacia la vida determina la actitud hacia mi vida. Lo que creo sobre mi vida, determina lo que pienso de mi vida y lo que recibiré de la vida.”
martes, 11 de mayo de 2010
A qué renuncia la gente cuando renuncia?
Nos sentimos mejor cuando pensamos que esto tiene que ver con que ganan poco, la empresa los maltrata, no tiene que ver con sus objetivos, son vagos, no están preparados para el trabajo que realizan, no se sienten motivados o involucrados con el puesto, etc.
Aunque en algunos casos esto puede ser cierto, estudios que se han realizado marcan que el 65% de las personas que renuncian a un trabajo lo hacen debido a la relación que tienen con sus jefes.
La organización puede generar, por supuesto, condiciones negativas, pero la relación cercana que nosotros generamos los afecta mucho más, generando antipatía y llevando a que las personas tomen la decisión de renunciar.
Muchos jefes pueden generar una buena imagen inicial cuando una persona se incorpora al equipo, pero lo que uno realmente no es no se puede mantener en el tiempo, y estas personas comienzan a conocer al jefe real y no al que quiso aparentar ser.
Hay cuatro aspectos, entre los más importante, que nos muestran a que renuncia la gente:
1. La gente renuncia a personas que los menosprecian o no los valoran.
2. La gente renuncia a personas que no son confiables
3. La gente renuncia a personas incompetentes
4. La gente renuncia a personas inseguras
Por esto es importante:
1. Hacerme responsable de mi relación con los demás, tomando iniciativas para mejorar ese vínculo permanentemente.
2. Si alguien decide renunciar, descubrir si yo soy la razón de esa renuncia (Esto sí merece trabajar en mi autoestima personal y en mi autoconciencia)
3. Aprender a asignar valor a las personas que trabajan conmigo, apreciando su trabajo, sus aportes, su experiencia, pero por sobre todo su valía personal.
4. Contemplar que la organización y uno tenemos sueños y objetivos, pero que la persona que se encuentra eventualmente a nuestro cargo también tiene sus propios sueños y objetivos y debemos ayudarlo a que los cumpla. Nadie va a ayudar a que nosotros alcancemos nuestros sueños si no nos involucramos sinceramente en los de ellos primero.
5. Colocar la credibilidad en primer lugar. No siempre seré competente, pero si puedo ser todo el tiempo digno de confianza.
6. Ser positivo y crear un entorno positivo para el resto del equipo.
7. Tener deseos de crecer permanentemente. Si sigo creciendo nunca seré un obstáculo para el crecimiento ni el potencial de la gente, ni voy a sentirme amenazado porque ellos quieran crecer.
Cuando la gente renuncia, nunca debo en primera instancia culpar a la misma gente, a la competencia, al mercado, o a la empresa. Lo primero que debo mirar es mi liderazgo y el accionar de los líderes a mi cargo.
lunes, 10 de mayo de 2010
Reputación, reconocimiento y ego.
“Si mides el éxito en términos de alabanza y crítica, tu ansiedad no conocerá límites.
Tener una buena reputación o llegar a ser reconocido por tu trabajo puede ser un obstáculo para tu mayor desarrollo.
La fama te pesará tanto como el atinado afecto que sientes por ti mismo.
¿Cuál es el problema de la alabanza y la crítica?
Si el grupo te aplaude algo que has hecho y entonces te sientes bien, te preocuparás si no te aplauden con igual entusiasmo la próxima vez. Si el grupo se pone crítico, si discute o se queja, te sentirás herido. De una u otra manera, estás ansioso y dependiente.
¿Cómo puede una buena reputación ser un obstáculo?
Una buna reputación surge naturalmente de hacer bien un trabajo. Pero si te apegas a tu reputación, si tratas de preservarla, perderás libertad y la honestidad necesarias para tu mayor desarrollo.
¿Qué relación hay entre la fama y el buen amor de ti mismo?
Para hacer bien un trabajo, bien debes quererte. Debes valorizarte y permitir que los demás también lo hagan. Pero si exageras, te harás egocéntrico. La egocentricidad hiere al ego y al trabajo.
Si puede vivir con los frutos del éxito y te amas bien a ti mismo, serás capaz de alentar el éxito en los demás.”
Esta semana encontré una vieja revista National Geographic, del año 2005, en la que en su interior incluía una nota cuyo título rezaba;
“La paradoja del veneno: demasiado puede matar, y poco, curar”.
Y pensé, ¿a qué situación se puede aplicar este concepto, que incluye una gran verdad científica?, y de hecho no le encontré sentido a ninguno de los ejemplos que venían a mi mente.
Justamente en este momento en que escribo este artículo me vino esa frase, como un flash a la mente, y de paso reafirmo que el haber encontrado esa revista y leer el artículo este domingo pasado y su vinculación al hacer esta nota, no es una casualidad del destino, “nada es casualidad todo es causalidad”, la unión de puntos que le dicen.
El querer generar una reputación que nos abra puertas. El deseo de reconocimiento de la gente por un buen trabajo es natural. El amarse a uno mismo es necesario.
Estos tres conceptos en una medida de “un poco”, en una proporción equilibrada,” cura” y es bueno para nuestra vida, nuestro desarrollo y el de nuestro entorno.
Un exceso en ese deseo, que nos ate y nos convierta en esclavos, “mata” sueños, propósitos y liderazgos.
sábado, 8 de mayo de 2010
Los momentos de crisis y lo que muestran de nuestra persona
Cuando estamos lejos de las crisis, la mayoría de los días son más o menos iguales a todos los demás días, sin estridencias.
Pero cuando las crisis llegan podemos elegir entre quedar inmóviles y frustrados, o exhibir nuestra diferencia, elevarnos y mostrar la madera de la que estamos hechos.
Vemos delante de nuestra vida una gran escalera mecánica, la que nos lleva hacia el próximo nivel o la que nos hace descender.
Los momentos de crisis nos muestran a nosotros mismos quiénes somos en realidad.
También se lo muestran a los otros.
La mayoría de las veces actuamos con máscaras que no muestran a los demás la realidad acerca de nosotros, sino que los otros ven lo que decidimos que vean y conozcan. Pero en los momentos de crisis todo esto se cae.
La fachada, la experiencia, la formación muchas veces sentimos que pierden todo valor, ya que percibimos que quiénes somos, lo que hemos hecho o estudiado, no posee para los demás el peso suficiente para permitirnos avanzar.
En estos momentos llegamos a mostrarnos de una forma más transparente. Nuestro carácter se expone, ya que nos estos momentos no lo forman, esto se hace fuera de las crisis. Ahora nos revelamos claramente. Por como actuamos en estos momentos los demás pueden ver: quiénes somos, que pensamos, en qué creemos, como nos manejamos en nuestra vida.
Pero por sobre todas las cosas, LOS MOMENTOS DE CRISIS DEFINEN QUIENES SEREMOS.
Uno nunca queda igual luego de las crisis. Debemos sacarles el máximo provecho.
Si las utilizamos para crecer, para buscar nuevas oportunidades, para que se desarrolle nuestro pensamiento creativo, para correr nuevos riesgos, para experimentar cosas nuevas, para tomar buenas decisiones que nos beneficien a nosotros y a todo nuestro entorno, las crisis cambiarán nuestra vida definitivamente y terminaremos agradeciendo que ese momento haya pasado por nuestra vida, que pareció negativo cuando llegó, pero necesario e indispensable cuando terminó.
viernes, 7 de mayo de 2010
EMPRESARIO O EMPLEADO: ¿libre decisión?
“¿Las personas nacen siendo empresarias o se entrenan para ser empresarias? Cuestionar si las personas nacen o se entrenan para ser empresarias es una pregunta que no tiene sentido. Sería como averiguar si las personas nacen siendo empleadas o si se les enseña a convertirse en empleadas.
Las personas son capaces de recibir entrenamiento. Se les puede entrenar para ser empleadas o empresarias. La razón por la cual hay más empleados que empresarios es simplemente porque nuestras escuelas entrenan a los jóvenes a convertirse en empleados.
Por eso hay tantos padres que dicen a sus hijos: ve a la escuela para que puedas conseguir un buen trabajo, nunca he escuchado a ningún padre decir: ve a la escuela para convertirte en empresario”.
Si uno evalúa la educación formal que recibimos toda ella tiende a formar empleados. De hecho las universidades, todas en general, poseen bolsas de trabajo para que las empresas capten desde allí, a priori, la mejor materia prima, a través de los alumnos con mejor rendimiento académico.
Tener una visión de trabajar para sí se contradice con las expectativas de las grandes corporaciones, ya que mal o bien, somos o seremos, de alguna forma parte de su competencia.
El ser un emprendedor, un nuevo talento empresario cuesta ya que debemos esforzarnos por romper nuestros viejos modelos mentales, desgrabar todas las cintas que nos son inculcadas culturalmente, acerca de que no somos capaces y debemos buscar la “seguridad” del empleo, la cual hoy en día no es tal. Esta situación, aún no deseada por muchos, benefició el espíritu emprendedor que hoy se encuentra tan en boga.
Terminando, Kiyosaki continúa diciendo “Cada vez que mi padre rico me hablaba sobre ser empresario, hablaba sobre libertad. Cada vez que mi padre pobre hablaba sobre ir a la escuela para conseguir un empleo, hablaba sobre seguridad. ¿Acaso seguridad y libertad no son lo mismo? De hecho son opuestas. Cuanta más seguridad busques, menos libertad tienes. Si quieres libertad necesitas dejar a un lado la seguridad. Los empleado desean seguridad y los empresarios buscan libertad.”
Con esto no quiero que nadie pueda pensar que la educación para crecer no es necesaria, todo lo contrario, es fundamental, pero también es necesario aprender a pensar por nosotros mismos para ser sujetos de formación para nuestro beneficio y no objetos donde la información es solo depositada para beneficios de otros.
jueves, 6 de mayo de 2010
RESILIENCIA y la tolerancia a la frustración
En el campo de las personas se utiliza el término de individuos resilientes a aquellos que a pesar de enfrentarse a circunstancias negativas o de frustración, siguen avanzando extrayendo una visión positiva y constructiva de una situación que no lo ha sido.
Mientras ante esas situaciones algunas personas se derrumban, otros siguen adelante y se adaptan, se recuperan, se fortalecen interiormente y las superan.
Napoléon Bonaparte dijo: “mi grandeza no reside en no haberme caído nunca, sino en haberme levantado siempre.” “Este es el concepto de una persona resiliente.
Los resilientes muestran:
Una mayor capacidad de resolución de problemas
Una menor tendencia a la evitación de problemas
Una menor tendencia al fatalismo ante situaciones difíciles
Una mayor tendencia al acercamiento de personas y situaciones nuevas
Una mayor motivación al logro
Una mayor tendencia a la autoeficiencia
Poseen una autoestima más alta
Poseen una mayor tendencia al buen humor
Entornos familiares difíciles, disfuncionales, con relaciones poco estimulantes, violentos, conflictivos, estresantes, en el que no existe la validación, sistemas educacionales poco alentadores, afiliaciones religiosas negativas, todos a algunos de ellos afectan el desarrollo positivo de la resiliencia.
Mientras que quienes tuvieron un mayor apoyo emocional y validación, un sostén en términos de valores, padres validantes con relaciones cálidas, generadores de apoyos, seguridad y confianza y relaciones sanas que generaron una autoimagen positiva en su adultez se encuentran en mejores condiciones para enfrentar problemas, obstáculos y conflictos.
Las características que más se asocian tienen que ver con las inteligencias emocionales: Buen carácter, alta autoestima, habilidades para generar relaciones positivas, optimismo valores religiosos, flexibilidad, generosidad, sentido de humor positivo, autonomía, control de si mismos, introspección, creatividad, habilidad para resolver problemas, empatía y metas claras.
Esto no significa que para que unas persona sea resiliente deba tener todas las características que nombradas, lo importante es que las que tenga las necesarias para que le sirvan de recursos con el fin de enfrentarse a los retos en forma positiva y exitosa.
La resiliencia no es innata, se necesita entrenamiento y constancia, trabajar en las las potencialidades personales y en el crecimiento continuo en todas las áreas.
Y siempre tener presente el concepto de que la vida sea alegre o triste no depende de las circunstancias sino de uno mismo.
Networking: la importancia de las redes personales
La pregunta pasa por determinar que es más importante para conseguir el éxito en el contexto en el que estamos decididos a hacerlo, si la formación, la experiencia o los contactos personales. Como respuesta desde aquí puedo plantear que los tres son importantes, pero muchas veces puede verse que hay personas que tienen una gran formación y una experiencia vasta e importante pero que esto no les alcanza para conseguir el trabajo que desean, ascender en la pirámide de la organización en la que se encuentran o hacer crecer su negocio como esperan, porque no conocen otras personas que puedan abrirle esas puertas.
La realidad también muestra infinidad de profesionales de distintas áreas que no han podido insertarse en el circuito para el cual se prepararon y que manejan hoy manejan taxis o están desempleados. También a personas que tienen largos CV dirigiendo empresas de gran talla y que hoy no consiguen reinsertarse.
Esto muestra que el tener una red de contactos personales es más que esencial, sobre todo para estos nuevos tiempos. En general se ve que las empresas realizan búsquedas internas, o referenciados de conocidos, antes de pensar en publicar un aviso. Y si nos preguntan a nosotros si podemos referenciar a alguien para hacer un negocio, en general, primero pensamos en una persona cercana a nuestro afecto. Esta es la gran importancia de la red de contactos.
Muchos esperamos a tener una necesidad puntual para contactarnos con quién puede ayudarnos. Esto es erróneo. Uno debe hacer florecer su red antes de necesitar algo, para que cuando requiramos ayuda alguien desee responder.
Para comenzar deberías hacer un listado de personas que conoces, y a quiénes éstas conocen y que tú no conoces. Seguir por quiénes son tus familiares y a quién estos conocen. Podrías seguir por tus viejos compañeros de colegio y de facultad, de tu trabajo actual y los anteriores, de los clubes que participas, o con quiénes compartes tus hobbies. También debes incorporar a aquellos a quienes te interesaría conocer.
Luego de ello, hazte un cronograma para mantenerte en contacto, vía mail, mensajes de móvil, llamados telefónicos, alguna red social que los vincule o combinar para sentarte a tomar un café.
Una frase que leí sirve como guía “Las relaciones son como músculos, cuanto más se las usa, más fuertes son”.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Estructura profesional de ventas
Muchas personas pueden poseer rasgos esenciales para un buen trabajo de venta (amar lo que hacen, ser sociables y cordiales, con deseos de triunfar, transmitir confiabilidad y empatía, además de poseer conocimiento del mercado, el producto, la competencia, y los clientes), pero si no tienen una estructura que les sirva para utilizar de forma adecuada esa información y canalizar la entrevista hacia buen puerto los resultados pueden amargar nuestras mejores expectativas.
Es como al cocinar obtener todos los ingredientes pero no saber como mezclarlos, ni conocer los tiempos de cocción. De esta forma terminamos improvisando la acción, por lo tanto a veces las cosas salen bien y otras salen mal, pero no sabemos porqué ni como suceden y por lo tanto no podemos mejorar nuestra actividad.
Hoy existen muchos cursos que son motivadores, y nos ofrecen tips instantáneos acerca de cómo lograr mejores resultados. No está mal, pero éstos sólo son sucesos que nos estimulan en el momento, pero lo que produce cambios verdaderos son los procesos.
La incorporación de la estructura se hace a través de un proceso de aprendizaje.
La estructura de ventas se establece desmenuzando la actividad de venta en sus distintos pasos intermedios para un análisis más individualizado: preparación, pre-contacto, contacto inicial, sondeo, presentación de producto, precierre, levantamiento de objeciones y cierre, en un análisis rápido.
La misma permite en forma clara determinar qué se hizo bien y que se hizo mal, cuándo y dónde, para poder hacer correcciones, lograr un mayor perfeccionamiento y profesionalización en el trabajo diario.
La estructura sirve tanto para quienes comienzan en el mundo de las ventas, como guía de entrenamiento diario, como también para los experimentados, para poder optimizar y potenciar sus conocimientos y habilidades.
Vale para esto el ejemplo del nadador norteamericano Michael Phelps, quién siendo un excelente nadador, mejoró su técnica para lograr una menor fricción en el agua, haciendo pequeñas diferencias de tiempo a través de las cuales pasó de ser uno entre muchos a convertirse en el mejor.
Una vez incorporada la estructura, el estilo personal hará la diferencia.
lunes, 16 de marzo de 2009
La crisis está en la mente

Si tomamos por ejemplo los diarios vemos que la palabra crisis se encuentra inserta entre “quiebra, despidos, caída global, golpe fuerte, baja, negativo, derrumbe, problemas”.
Culturalmente tomamos la palabra crisis con acepciones negativas, catastróficas, que ponen en riesgo nuestra estabilidad emocional, familiar, personal, profesional, empresarial.
Uno mira la televisión o lee diarios y no deja de escuchar un bombardeo de repercusiones desgraciadas en el mundo.
Desde siempre sabemos con las buenas noticias no venden, sin embargo seguimos “disfrutando” de ver y escuchar una y otra vez y en todos los medios a nuestro alcance, lo mal que le va y la va a ir al mundo y por supuesto, a nosotros.
Nuestra cultura, desarrollada principalmente para mantener el status quo entre poderosos y subordinados, dedica una gran cantidad de tiempo, espacio y recursos para transmitir que no tenemos poder para modificar las realidades hacia un contexto más positivo, sesgando los elementos positivos de la crisis.
Durante las crisis sólo hay un traslado de dinero de unas manos a otras manos.
En la siguiente definición de crisis existen dos elementos y no uno:
Se define “como crisis a un momento de ruptura en el funcionamiento de un sistema, un cambio cualitativo en sentido positivo o negativo”
Podría definirse la crisis como una turbulencia o perturbación importante de los sistemas que puede llegar a poner en peligro su propia existencia aunque en otros casos le permite a éste recomponerse, desechar componentes y comportamientos nocivos e incorporar innovaciones salvadoras.
En el primer caso la crisis lleva a la decadencia y luego al colapso. En el segundo a la recomposición más eficaz o durable.
Ya no existe una sólo camino de salida a la crisis, sino que claramente se bifurca en dos. Uno de creación y otro de ruina.
Es decir que depende de nuestra mirada y nuestra actitud y por sobre todas las cosas del énfasis que le coloquemos al aspecto que elijamos, el rumbo hacia donde dirigiremos nuestra “suerte”.
Aún en nuestras crisis de crecimiento existen dos caminos. Por ejemplo: el pase de la adolescencia a la adultez, puede superarse adecuadamente llevando a una vida adulta sana o no superarla y llevarnos a alguna psicopatía.
En general, como marqué anteriormente, la buena noticia no vende, de todas formas perdidos entre algunas notas aparecen informaciones positivas como las que siguen:
• Por la crisis, la compra-venta de joyas vive su propio boom
• EL DIAGNOSTICO DEL GRUPO PAMPA SUR: Pese a la crisis, ven ventajas en el comercio del agro con China
De hecho durante la crisis del 2001, mientras el país se incendiaba, Ricky Sarkany, en una entrevista televisiva recordando ese tiempo, dice que allí percibió cuatro oportunidades:
• El 3 a 1 generaba el turismo oportunista de los países vecinos Y la artesanía de cuero de la Argentina es un objeto valioso en el exterior.
• El argentino que compraba en el exterior y dejó de viajar. El zapato es un artículo de primera necesidad.
• El tercer cliente fue el que estaba invadido por productos que entraban masivamente del exterior, que se cortaron de un día para otro, y que tenía que sustituir las importaciones.
• Por último, estaban los clientes del mundo entero. El desafío era exportar. Atacamos todos esos frentes. Aprovechando la oleada de turistas de naciones limítrofes, que nos hicieron conocidos en sus países y salimos a esas mercados", explica el diseñador
En toda época y en toda crisis hay gente que hace negocios donde nadie los ve, porque se encuentran demasiado ocupados viendo los aspectos negativos.
Según la ley de atracción, atraemos a nuestra vida lo que focalizamos.
En otro blog leí acertadamente que si creemos que las cosas van mal, tomaremos decisiones que no tomaríamos si no pensásemos eso, con lo cual el resultado es que las cosas acaban yendo mal, pero solo por que las decisiones que hemos tomado no eran acertadas por una única razón: el miedo.
Debemos despojarnos de los miedos, tratar de dejar de estar inmersos entre tanta negatividad, comenzar a ver que cosas podría aprovechar de esta crisis.
Tal vez mejorar aspectos negativos que estaban tapados por la abundancia en épocas de bonanza.
Quizás optimizar procesos ineficientes que antes no importaban demasiado pero hoy se vuelven neurálgicos para mi futuro
Quizás capacitarme en mis áreas fuertes para destacarme del resto y hacerme irremplazable.
Debemos despojarnos de los miedos, para dejar de ver la crisis y comenzar a ver la oportunidad.
lunes, 9 de febrero de 2009
La competencia ¿Construye o destruye?

Durante muchos años he escuchado en numerosos cursos y disertaciones a las que he asistido una especie de culto a la competencia, como medio idóneo para la consecución de objetivos y como camino para lograr un mayor crecimiento personal y profesional.
Sinceramente, y desde mi opinión muy personal, nunca he creído mucho en este concepto.
Sí suena aceptable desde el punto de vista teórico, tomando a las personas desde un punto de vista ideal, casi platónico, compitiendo entre sí como miembros fundadores del fair play.
Esta situación dista mucho de parecerse a lo que se ve en la vida real.
Quizá sirva para llenar páginas y páginas de libros y poder mostrar erudición e intelectualidad pero cuando uno palpa lo que sucede en la práctica “entre lo dicho y lo hecho hay mucho trecho”.
Los celos, las envidias, los problemas de autoestima de la gente, puede verse proyectados más claramente ante estas situaciones, y muestran a las claras que si para poder uno triunfar debe “ponerle la pata al compañero para que se caiga” este es un elemento válido si el fin de coronarse triunfador.
Competitivo en la jerga de pasillo es sinónimo de trepador, especulador, y otras acepciones semejantes y no mejores.
Los Pierre Nodoyuna de la vida, que para quién no lo recuerda, este personaje era uno de los corredores de los dibujos animados de Los Autos Locos. Todos competían por la victoria en cada episodio en un largo rally lleno de peligros y Pierre esperaba ganar sólo con trampas y engaños, pero como su nombre indica todo le salía mal.
En la vida real muchas veces sucede lo contrario. Estas malas artes una buena cantidad de veces dan el resultado que esperan a corto plazo al individuo. Pero a mediano y largo, se convierten en derivaciones amargas, no solo para él, sino para el equipo y la organización.
La competencia, en muchos casos es un chaleco de cemento que tiende a hundir los buenos propósitos para lo que fue instalada y lo que hace es tender a instalar la mediocridad e igualar hacia abajo.
En realidad la competencia no tiene nada que ver con sacar tajada del otro.
Esto no quiere decir que uno no deba querer crecer y lograr más y mejores resultados, y con el deseo de ganar. De hecho no existe motivación si uno no tiene la ocasión de demostrar su valor y su capacidad.
Como escribió la Dra. Kassorla: “los triunfadores saben que hay mucho espacio en la cima ... No necesitan mostrarse hostiles ni menospreciar a los demás”.
Si usted quiere hacer algo bueno para su vida, y lograr ser el mejor que desea ser, compita sólo contra usted mismo.
Si usted compite contra otro y usted es el mejor, no le costará mucho esfuerzo llegar a ser el primero. Pero si la competencia es contra usted mismo, deberá exigir lo mejor de sí para mejorar.
Si la competencia hubiera sido contra otro integrante del grupo, que usted no estuviera en condiciones actuales para alcanzar, se desmoralizaría y no haría siquiera el esfuerzo, de hecho no lo iba a lograr. Por este motivo lo que usted hubiera podido mejorar quedó en la nada.
En cambio si compite contra usted mismo, todos los días puede mejorar un poco más, y un poco más, y hasta puede llegar a emular la fábula de la libre y la tortuga.
Una vez escuché a alguien decir: “no necesita crecer de hoy a mañana un ciento por ciento, sí mejore sólo un uno por ciento cada día y todos los días”.
Exíjase un poco más, extiéndase un poco más, sea mañana un poco mejor que hoy, mírese y compita con quien debe competir, con usted mismo.
Y cuando triunfe sobre su persona, prémiese, disfrute de crecer y entonces celebre que hoy es mejor que ayer.
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domingo, 8 de febrero de 2009
¿Cómo llegar a destino?
Una leí de John Maxwell acerca de los cruceros a ninguna parte. El describe que la gente se sube a ellos y en lugar de dirigirse hacia un sitio específico viajan en círculo en alta mar, descansando alrededor de las piscinas y disfrutando de los espectáculos. Es como estar alojado en un buen hotel.
Culmina haciendo un paralelo acerca del parecido que tienen estos cruceros con la vida de mucha gente: viajan sin destino, siguen el patrón de la mayoría y ocupan el tiempo en actividades que no producen ningún beneficio duradero para ellos ni para los demás.
¿Cuántos de nosotros podemos identificarnos con ese tipo de imagen?
Sabemos que lo que hacemos no nos gratifica como quisiéramos, también distinguimos perfectamente aquello que nos gustaría hacer.
Conocemos asimismo las decisiones que debemos tomar y el rumbo que deberíamos darle a nuestra vida. Pero en lugar de decidirnos abiertamente a hacerlo, vivimos en círculos, como si nada importara, dejando pasar un recurso invalorable que es el tiempo
No sabemos hacia dónde vamos, y a veces lo que es peor, ni siquiera sabemos dónde nos encontramos en este momento.
Si alguien me llamara por teléfono y me pidiera indicaciones acerca de como llegar al barrio de Belgrano, lo primero que se me ocurriría preguntarle es ¿Dónde está ahora? Si no sabemos dónde estamos difícilmente podremos llegar a ninguna parte.
Si esa persona estuviera en el barrio de Belgrano y me preguntara como llegar a alguna otra parte, le preguntaría ¿Dónde quiere ir?
Esas dos preguntas son esenciales para darle un curso correcto a nuestra vida. Son las que nos permiten trazar el vector de un punto de partida a otro de llegada, dibujando una línea recta con el fin de evitar fatigosas y desgastantes marchas y contramarchas.
Puede ser luego que te des cuenta que te faltan algunas monedas para el colectivo, o que hasta la próxima hora no pasa por allí, pero por lo menos tienes las referencias necesarias para iniciar el viaje. A partir de allí puedes pensar cómo te haces de los elementos que te permitan llegar a destino, pero si no tienes estas coordenadas es inútil que intentes moverte.
El que no sabe para donde va, es más que seguro que no llegue nunca a ninguna parte.
Busca en tu interior esos puntos de referencia y entonces podrás disfrutar del viaje que da aire al propósito de tu vida.
Soltando mi pasado

Muchos de nosotros evaluamos nuestro futuro en base a nuestro pasado. Lo pintamos con el mismo color. Si nuestro pasado fue negro, el futuro debe ser del mismo color o azabache. Otros apenas podemos tener la esperanza de que sea un poco mejor, es decir gris. Pero esto es sólo un pensamiento.
Las personas que han logrado las cosas más extraordinarias no han tenido experiencias mejores que las nuestras, de hecho han sido mucho más traumáticas que las que hemos vivido nosotros, sin embargo ellas les han sacado fuerzas de su interior para vencerlas y superarlas.
No puedo expandirme mucho aquí, pero te recomiendo que leas el libro “Mi primer millón” de Poissant-Godefroy, en la que cuentan las historias de Ford, Hilton, Ray Kroc, Honda, Disney, Onassis, Rockefeller entre otros, quienes han pasado por infancias complejas, pobres, miserables, pero que han sabido tomar el control de sus destinos y torcer sus historias y las de muchas personas más, influyendo e impactando a todo el mundo con lo que han logrado.
Es falsa la creencia popular de “que el pasado nos condena”, de hecho, el nuestro pasado puede convertirse en el trampolín que nos ayude a saltar y romper nuestro techo de cristal, y pasar al siguiente nivel.
Una canción del grupo Serú Girán canta “aunque te abraces a la luna, aunque te acuestes con el sol, no hay más estrellas que las que dejes brillar, tendrá el cielo tu color”.
Tu decides la cantidad de estrellas que tendrá tu cielo, tu decides el color que quieres darle a tu vida. Nada ni nadie puede ponerle límite a tu sueño, sólo tu mismo.
Tus pensamientos son los que dictan tus palabras, y tus palabras son las que movilizan tus acciones.
No puedes dejar que las experiencias pasadas marquen tu futuro, ni siquiera las más traumáticas, porque eso significa que sigues preso de ellas, y tú debes enseñorearte del control de tu existencia.
Las experiencias negativas pasadas, que en su momento creíste que eran pruebas insuperables deben servirte para que comprendas que pudiste vencerlas, y que tienes la fortaleza para superar aquellas que también hoy están presentes en tu camino.
Las experiencias positivas deben inspirarte hacia nuevos logros.
Pero si miras permanentemente para atrás, no puedes ver hacia donde te estás dirigiendo y corres el riesgo de caer en un nuevo pozo que podrías evitar si has aprendido algo de tu pasado.
Amigate con tu pasado. Perdona y perdónate. Libera y libérate. Suelta y suéltate, porque sólo desatando la cuerda que te ata a él es como vas a conseguir avanzar hacia lo mejor de tu vida.
Las excusas, enemigo número uno
Dale Carnegie expresó lo siguiente en su libro “Como ganar amigos e influir sobre las personas”: “... nos gusta seguir creyendo en lo que hemos llegado a aceptar como exacto, y el resentimiento que se despierta cuando alguien expresa duda acerca de cualquiera de nuestras presunciones nos lleva a buscar toda suerte de excusas para aferrarnos a ellas.
El resultado de lo que llamamos razonamiento consiste en encontrar argumentos para seguir creyendo lo que ya creemos”.
Cuándo leí esto hace muchos años me pareció un párrafo impresionante y revelador. Hoy me sigue impactando de igual forma.
Nuestras creencias son ideas que están hoy impresas en nuestro subconsciente y tomado la forma de un bloque muchas veces inamovible. No sabemos ni siquiera como han llegado allí, ni quién las colocó. Quizá nuestros padres, la cultura, alguna persona que nos ha influido grandemente en el pasado o un experiencia personal traumática entre otras razones, pero no estamos muy seguros de ello. La cosa es que las sostenemos.
Muchas de ellas ni siquiera tienen un basamento en la lógica, sólo las creemos y ya. Y alrededor de ellas creamos toda una serie de vallas de contención, muros y torretas para defenderlas de los ataques externos.
Ni siquiera tienen que ser conceptos en los que hoy estemos realmente convencidos, pero en ellas se basan ser quienes hoy somos y las defendemos a ultranza, aún a sabiendas de que producen resultados devastadores en nuestra propia vida.
Existen muchas creencias llamadas limitantes que son aquellas que no nos permiten alcanzar nuestro máximo potencial. “Yo soy así”, “no puedo cambiar”, “no soy capaz”, “no tengo dinero”, “a mi edad no puedo hacerlo”, “ya no soy joven”, “no soy inteligente” son algunos nefastos ejemplos de este tipo de pensamientos que hacen que quedemos estancados en donde estamos y no podamos avanzar.
Este tipo de excusas poseen el beneficio psíquico consciente o inconsciente de no tener que movernos hacia ningún lado, no tener que esforzarnos para conseguir nada, no debemos ponernos a prueba a nosotros mismos y nos dejan dentro de nuestra zona de comodidad y de lo que conocemos. Hacen que no sea necesario exponernos a lo desconocido, total “mejor malo conocido que bueno por conocer”.
Una vez escuché decir que “lo bueno es lo enemigo de lo excelente”. Si da resultado, ¿Para qué cambiar? Sin embargo mediante el sistema de mejora continua y el cero error las empresas japonesas lograron el liderazgo sobre otras potencias que se quedaron dormidas en sus laureles.
Debes comenzar a matar tus excusas si quieres salir de la mediocridad de la mente, y sacar a relucir al triunfador que llevas dentro. No hemos llegado a la vida para respirar, comer y dormir. Has llegado a este planeta para marcar la diferencia, para ser todo lo que estás preparado para poder potenciarte a tu máxima expresión.
Cambia tus pensamientos destructivos, por los “si puedo”, “no me voy a conformar”, “no me importa la edad que tenga, lo lograré”, “tengo la capacidad y la inteligencia necesaria”, y tu vida cambiará como cambian tus pensamientos.
¿que camino seguir?
En algunos momentos de nuestra vida nos chocamos con la triste realidad de que estamos atados a una forma conformista de vida, aún no habiendo alcanzado el potencial al que estamos destinados.
Pensamos que bueno, tenemos relativamente suficiente y con esto medianamente sentirnos satisfechos.
De hecho, ¿si muchos envidiarían la posición que tenemos actualmente (personal, familiar, laboral, profesional, etc.), porqué deberíamos cuestionarla nosotros?
Enviamos nuestros hijos al colegio que deseamos, tenemos una buena obra social, la casa en la que vivimos no es la que soñamos, pero es muy bonita.
De repente estas situaciones comienzan a cambiar, debemos cambiar a nuestros hijos de colegio porque las cuotas encarecen, pero bueno, igual pueden seguir estudiando. Bajamos a una categoría más baja de obra social, pero por lo menos no debemos hacernos atender en un hospital que es mucho peor.
No podemos comprar la casa de nuestros sueños pero por ahora podemos mantener la que tenemos.
La conformidad es un mal endémico de la época. Muchos dichos populares apuntan a esto “más vale pájaro en mano que cien volando” es un ejemplo de ello.
En lugar de seguir el pájaro que queremos con el plumaje colorido que deseamos, nos conformamos con aquel que pudimos conseguir, aunque no nos satisfaga totalmente.
Pero mientras tengas la mano ocupada sosteniendo ese pajarraco, jamás podrás atrapar aquel que tú deseas y te haría feliz tener.
Muchos de nosotros hemos pasado o nos encontramos pasando por esta situación, y aquel que diga que no, nunca podrá cambiar su destino, y seguirá mirando al costado del camino observando como otros logran sus sueños mientras ellos siguen durmiendo.
El costo de no abrir los ojos lo asumimos nosotros mismo. Pensamos que poniendo pretextos o excusas ante los demás, con eso salvamos nuestra estima, pero no nos salva de pagar el precio con nuestra propia vida, cuyo tiempo sigue pasando, y en lugar de vivir seguimos sobreviviendo.
Date cuenta de que si comienzas a abrir los ojos de tu mente y de tu alma podrás abrir una nueva puerta hacia un futuro más dichoso para ser vivido.
Deja de culpar a la vida, a las personas que te rodean, al destino o a Dios, y empieza a responsabilizarte de lo que eliges, no para culparte, sino para comenzar desde allí a saber que TU eres el único que puede cambiar tu estrella. Y si te decides, lo harás.